Uno de los primeros grandes intérpretes y compositores del primigenio tango (el de principios de siglo) fue Alfredo Eusebio Gobbi. Nacido en Paysandú, República Oriental del Uruguay, el 5 de febrero de 1877 formó con su esposa Flora Hortensia Rodríguez, un dúo precursor que grabó tangos y diálogos cómicos en cilindros primero y en discos después. En 1907 ambos viajaron a París, junto con Ángel Villoldo contratados por la Casa Gath & Chavez para grabar allí sus repertorios. Fue uno de los primeros cantores y pionero también en formar una orquesta, que fue variando sus integrantes y con la cual se acompañaban él y su esposa. Un detalle muy importante para destacar es que todos los intérpretes de aquella época, al igual que los de la generación siguiente, como Francisco Canaro y Carlos Gardel, estaban imbuidos de un gran sentimiento patriótico. Es por eso que, en la vastísima discografía del matrimonio Gobbi y pese a ser él uruguayo y ella chilena, se pueden encontrar más de una grabación del Himno Nacional Argentino. Ángel Gregorio Villoldo Arroyo nació en Buenos Aires en fecha no precisada y que fue objeto de diversas teorías: Marcelo Castelo y Tito Rivadeneira publican un certificado de bautismo a nombre de Ángel Gregorio Ghigiolla Roggio y afirmando que se trata de Villoldo a partir de una rectificación en dicho documento llevada a cabo por el Sr. Provisor y Vicario General Canónigo Dr. Juan J. Perazo, en la cual indica que los apellidos deben ser modificados por "Villoldo" y "Arroyo"; y sobre esa base, aseguran que nació el 16 de febrero de 18761. No obstante ello, José Gobello sostiene otra hipótesis sustentada en el hallazgo de su partida de defunción encontrada por León Benarós:
<En cuanto a su muerte, fue León Benarós quien publicó, por primera vez, el acta de defunción: Villoldo murió de cáncer de próstata, en Alsina 1281, el 14 de octubre de 1919. El acta dice que tenía cincuenta años, es decir que habría nacido en 1869 ...>
(José Gobello “Crónica General del Tango” – Editorial Fraterna, Buenos Aires – 1980 - página 61n)
Francisco Canaro, en su libro "Mis memorias - Mis bodas de oro con el tango", lo definió con estas palabras:
<Este numen de nuestra música popular era de por sí solo una atracción. En el café llamado “Café-concert” en la esquina de Suárez y Necochea, en la Boca, Villoldo tocaba la armónica acompañándose él mismo, simultáneamente con la guitarra, en la siguiente forma: la armónica la colocaba en un aparatito de madera ideado por él que tenía forma de una cruz y era una tablita de unos 60 ó 70 cm de largo y otra de 20 a 25 cm atravesada arriba, donde colocaba la armónica convenientemente asegurada con un hilo; este aparatito auxiliar estaba forrado de terciopelo negro y llevaba colgadas a manera de adornos algunas medallas y cintas azules y blancas. Dicho aparato se lo colocaba sobre el vientre sujetándolo con un cinturón, luego pulsaba la guitarra en su forma habitual y ejecutaba los dos instrumentos al mismo tiempo con extraordinaria habilidad. Fue un precursor de nuestra música típicamente porteña y a él, el tango, nosotros los compositores que vinimos después y hasta la misma Patria, le debemos mucho.>
Uno de sus tangos más perdurables: “El choclo”, fue estrenado por el sexteto de José Luis Roncallo en el Hotel “Americano”, Cangallo 958 al 66, el 3 de noviembre de 1903. Villoldo fue autor de tangos fundamentales, además del citado: “La morocha”; “El porteñito”; “Cuidado con los 50”; “Matufias o el arte de vivir” y tantísimos otros grabados por toda la geografía del planeta y en todos los tiempos.
Todas las Bandas incorporaron tangos a sus repertorios y los grabaron en discos, en la misma proporción en que crecía el número de compositores. Contemporáneo de los primeros tangos son los del violinista Ernesto Ponzio, apodado “El pibe Ernesto”. Nació en Buenos Aires el 10 de julio de 1885 y falleció en Lanús el 21 de octubre de 1934. Autor de tangos importantes, como “Ataniche” y “Quiero papita”, su carrera se vio truncada por desgracias personales que lo llevaron a pasar varios años en la cárcel, a la que ingresó por vez primera en 1908; luego de salir y estando en la ciudad de Rosario, reingresó a la prisión convicto por un homicidio y recién quedaría en libertad definitivamente en 1928. A pedido de él mismo, su drama personal fue inmortalizado por el poeta Jorge Curi en el tango “Culpas ajenas”, musicalizado por el propio Ponzio y que se hiciera conocido en las voces de Carlos Gardel y de Rosita Quiroga. Una de sus primeras obras, el tango "Don Juan", que data de 1908 y fuera estrenada en la casa de baile “lo de Mamita”, propiedad de Concepción Amaya, ubicada en Lavalle 2177; fue un extraordinario suceso en “lo de Hansen” y perdura aún en nuestros días. La letra original le pertenece a Ricardo Podestá y ya en el comienzo de la segunda década del s XX, Alfredo Gobbi le agregó una nueva letra que llamó “Mozos guapos” y que él mismo grabó con su conjunto en 1911. A la sazón se encontraba en boga un tango que, con el correr de los años, se convertiría en uno de los más trascendentales de toda la historia de nuestra música. Había sido compuesto por el pianista Enrique Saborido y dedicado por éste a la morocha tonadillera uruguaya Lola Candales. Ella misma lo estrenó en el bar “lo de Ronchetti”, ubicado en Reconquista y Lavalle, el 25 de diciembre de 1905. El propio Saborido, en un reportaje concedido al diario “Crítica” veinte años después, el 1 de noviembre de 1925, lo relató con estas palabras:
Cabe agregar que el historiador Enrique Horacio Puccia pudo
determinar que la primera grabación de
este fundamental tango la llevó a cabo Flora Rodríguez, quien la registró en disco en varias oportunidades y para distintos sellos fonográficos.
La morocha; tango (Á.Villoldo - E. Saborido)
Flora Rodríguez de Gobbi
Grabado el 1 de agosto de 1910
Homokord 7766
