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lunes, 29 de junio de 2026

EL GRAN CANTANTE UNIVERSAL CARLOS GARDEL (PRIMERA PARTE)

Héctor y Luis Bates, en su excelente "Historia del tango", publicada en 1936; escribieron:

<Una corriente de extranjerismo amenazaba al tango en su misma patria, desplazado por otros ritmos y otras preferencias.                                              Buenos Aires se entregaba furiosamente al dislocado contorsionismo del "jazz" y los empresarios de teatros, "cabarets", "boites" y radios, en el afán de satisfacer las exigencias de sus distintos públicos, se dieron a la tarea de contratar músicos extranjeros, especialmente yanquis, para que vinieran a alimentar la voracidad musical de la gran urbe.                                                Ya con alguna anterioridad, el cine sonoro había comenzado ese desplazamiento. Las películas americanas, que siempre contaron con nuestras preferencias, desalojaron a las orquestas "típicas" de los escenarios.                  Las magníficas producciones hacían marco soberbio a "foxtrots" y "blues"; y, en medio de aquella aparatosidad deslumbrante; cobraba fuerzas, cada vez mayores, la música de los negros del norte.> 

Más allá de la enjundiosa defensa de nuestro tango que ambos ejercieron; la realidad imponía que, en el resto del planeta; existían otras formas musicales basadas en sus acervos derivados de sus distintos orígenes. Cada cultura buscaba, naturalmente, exportar sus productos nativos.                                    El tango también lo hizo. Tres lustros antes de esta publicación, Eduardo Arolas conquistaba París. Y antes de él, ya lo habían hecho Ángel Villoldo y Alfredo Gobbi. El intercambio de culturas era global. Muchos soñaron con ser artistas mundialmente reconocidos, pero pocos lo consiguieron.                                      Y uno de ellos fue Carlos Gardel.                                                                          Un tema no suficientemente abordado por sus biógrafos.                                     Y se trata de la verdadera dimensión de la carrera de Gardel, injustamente encasillada en la categoría de simple cantor de tangos. Gardel quiso y logró ser un cantante de nivel internacional admirado por los grandes artistas del mundo que fueron contemporáneos suyos y que interpretó prácticamente todos los ritmos musicales en boga por aquellos tiempos.                                                  Allá por 1915; Roberto Firpo, al frente de su orquesta; ya grababa fox-trots, mazurcas y pasodobles. Carlos era, por entonces, un intérprete de canciones criollas. Pero soñaba en grande. Lo dijo alguna vez su madre, la señora Berta Gardes.                                                                                                                Su ingreso a la Casa Glücksmann por recomendación del notable dramaturgo y poeta José González Castillo fue determinante. El joven cantor, tras haber llevado al disco un puñado de grabaciones para el sello Columbia, estuvo cinco años sin hacerlo. Y el citado empresario le proporcionó la estabilidad que necesitaba: un contrato por cinco años, renovable. (Digresión: sobre la discografía de nuestro artista me explayaré suficientemente en la segunda parte de esta saga).                                                                                              Carlos decidió entonces lanzar su carrera de cantante internacional y cuyo principio puede ubicarse en aquella gira por Chile en 1917, desde donde el dúo trajo varias canciones extranjeras. Desde el bambuco “Mis perros” del colombiano Federico Rivas Frade, se sucedieron en el repertorio de Gardel una vasta cantidad de temas musicales de ritmos foráneos                                      En su primer año para la casa grabadora, sólo registró canciones criollas y su primer tango ("Mi noche triste). Pero prontamente, inició a llevar a la cera del disco canciones extranjeras. Las primeras de ellas, a dúo con José Razzano (los bambucos "Mis perros"; "El vagabundo" y "Rumores" [cuyo título original es: "Tras de las verdes colinas"]).                                                                              Los autores y compositores vernáculos se plegaron a esta moda. Luis Roldán y Juan Rodríguez crearon el fado "Mi china", grabado también por el dúo.            El primer solo por Gardel llegará en 1921, con el registro del fado "De mi tierra"; letra por Francisco Lozano y Pedro Numa Córdoba y música por Eduardo Manella. Al año siguiente, Carlos grabará otro fado, "Mi bien querido", compuesto por José Ricardo; el fox-trot "Yo no puedo vivir sin amor", original de François Pruvost y Gastón Gabaroche, con nna letra en español por Antonio Martínez Viergol y el pasillo "Mis flores negras", del poeta y compositor colombiano Julio Florez.                                                                                   Es bien conocido que Gardel gustaba del canto lírico y que cantó varias piezas musicales de esta modalidad. Dos de ellas pueden encontrarse en sus discos: la conocida como “Las campanas”, que en realidad se llamaba “Chanson des cloches” ("Canción de campanas”)  y es el número principal de “Les cloches de Corneville”, opereta en 3 actos del compositor francés Robert Jean Julian Planquette  y estrenada en el Folies-Dramatique de París el 19 de abril de 1877.                                                                                                                  La otra pieza musical es el "Foxtrot de Gigolettes" perteneciente a “La danza de las libélulas”, compuesta por Franz Lèhar en 1922. Lèhar es autor de óperas famosas, como "Die Lustige Witwe" (“La viuda alegre”) y "Das Land des Lächelns" (“El país de las sonrisas”). “La danza de las libélulas" es una obra ligera y su número principal (el Foxtrot de Gigolettes) es un shimmy cuya letra en español escribió Enrique Cadícamo.                                                              Los foxtrots y shimmys comenzaban a constituir una moda en Buenos Aires y los autores locales se apresuraban en componerlos. En 1923 se descubrió la tumba de Tut Ankh Amon y Cancio Millán escribió una letra en sorna musicalizada en tiempo de foxtrot por José Bohr (quien, fiel a su inveterada excentricidad la bautizó como "camel-trot") y otra en la que narra la pasión que una mujer despierta en un hombre haciendo referencia a los tiempos del emperador romano Nerón, esta vez con música de Emilio Iribarne y Mario Valdez. Estos dos temas, debido a lo llamativo de los personajes históricos asociados a los argumentos, despertaron la curiosidad del público, razón pot la cual tuvieron su momento de éxito.



Nerón; shimmy (C. Millán - E. Iribarne - M. Valdez)

Carlos Gardel

Guitarras: 
José Ricardo
Guillermo Barbieri

Grabado en 1923
Nacional 18083a/1572



                                                                  








miércoles, 24 de junio de 2026

LOS GRANDES BINOMIOS AUTORALES (III): GABINO CORIA PEÑALOZA-JUAN DE DIOS FILIBERTO

Gabino Coria Peñaloza nació en Tres Acequias, Provincia de Mendoza, el 19 de diciembre de 1879 (Comunicación de la Academia Porteña del Lunfardo).          Juan de Dios Filiberto arribó a este mundo en la ciudad de Buenos Aires el 8 de marzo de 1885.                                                                                                    Gabino pasó su niñez en Villa Mercedes, Provincia de San Luis y ya en su edad adolescente, radicóse en la ciudad de Buenos Aires, integrándose muy pronto a la bohemia literaria porteña y comenzó a publicar sus primeros versos en la revista "Caras y caretas". Allí se dio a conocer, luego siguió colaborando con otras publicaciones y para 1915 (año en el cual Filiberto compuso su primera obra [el tango "Guaymallén"], ciudad en la cual se había radicado temporalmente por prescripción médica), ya gozaba de un cierto nombre. Luego de un tiempo, el músico regresó a Buenos Aires, a La Boca, su barrio natal y en 1920 compuso uno de sus tangos más perdurables: "Quejas de bandoneón". Fue en ese tiempo cuando poeta y compositor se conocieron y en ese mismo año comenzaron su colaboración autoral con un tango que, merced a la grabación por la orquesta de Roberto Firpo (Nacional 646b/330; 1920), gozó de muy buen prestigio (apenas meses después, ya comenzado 1921, merecería ser llevado a la cera del disco por Carlos Gardel (Nacional 18037b/560). Se trata de "El pañuelito".                                                                                                Años más tarde, este tango tuvo una letra en portugués escrita por Wagner Maugeri Neto y Alberto "Tito" Climent. Se llamó "Lencinho querido" y lo grabó Francisco Canaro con la voz de Dalva de Oliveira el 30 de mayo de 1956 (Odeon 74318a/21023).                                                                                                    Al año siguiente compusieron juntos el tango "La cartita", grabado de forma instrumental por Firpo y cuya letra fue dada a conocer por Gardel en su registro fonográfico de 1922.                                                                            En 1923, Coria Peñaloza comienza a escribir en la revista "Nativa", sin perjuicio de su colaboración autoral con Filiberto, con quien creó el tango "El ramito" (también instrumental por Firpo y cantado por Carlos Gardel). Pero en ese mismo año, Juan de Dios compuso "Amor que muere", vals con letra de Arturo Kolbeneyer y nuevamente se repite (Firpo, instrumental y con letra, grabado por Ignacio Corsini en 1925) y "Mentías" (letra por Manuel Andrés Camino, que firmaba como "Milón E. Mujica"),  registrado por Carlos.                                      Ya definitivamente afianzados como uno de los binomios más importantes de nuestra música, en el mismo 1923 crearon la zamba "La tacuarita" (grabada por el dúo Gardel-Razzano) y en 1924 los tangos "La vuelta de Rocha" y "El besito" y el músico, por su parte, el tango Amigazo" (letra por Francisco Brancatti y Juan Miguel Velich).                                                                                                  Las obras de Filiberto superan en cantidad a las de Coria  Peñaloza.                    En 1925, el dúo Ruiz-Acuña (René Ruiz-Alberto Hilarión Acuña) fue contratado por Pascual Carcavallo para actuar en el teatro "Nacional" durante las representaciones de la obra "Cédulas de San Juan", de Florencio Sánchez y allí, el binomio popularizó la tonada "Querime, serrana", melodía por Filiberto y letra por Manuel Andrés Camino. En ese mismo año creó el tango "Langosta"; el shimmy "Gran Buda" (subtitulado "Amor") y el tango "Yo te bendigo"; todos con versos por Juan Andrés Bruno. (A estos dos últimos, Carlos Gardel los llevará a su segunda gira por España y los grabará en los estudios Odeon en Barcelona.)    Al año siguiente, ambos compusieron el tango que, a la postre, será el más importante de todos los que han integrado su bagaje artístico: "Caminito".          Luego, cada uno, por separado, siguió creando.                                                Filiberto, con "Ladrillo" (letra por Juan Andrés Caruso, 1927); "Compañero" (versos por Enrique Maroni, 1927); "Saturnia" (instrumental, 1927); "Malevaje" (letra por Enrique Santos Discépolo, 1928); "Cuando llora la milonga" (versos por "Luis Mario" [María Luisa Carnelli], 1928); "Comadre" (letra por Celedonio Esteban Flores, 1929); "La bataraza", ranchera (instrumental, 1929), "Clavel del aire" (versos por Fernán Silva Valdés, 1930), "Cariñosa", polka tangueada (instrumental, 1930); "Linyera" (letra por "Luis Mario" [María Luisa Carnelli], 1930); "La charlatana", ranchera y "Botines viejos"(ambos con versos por Alberto Vaccarezza, 1932); "La canción" (letra por Lito Bayardo, 1959), entre tantísimas otras obras.                                                                                        Nota del redactor: En los casos en que no se menciona ritmo, se trata de tangos.                                                                                                                Filiberto formó orquesta propia en 1932 y  grabó con ella para los sellos Odeon y Víctor. Fueron sus  cantores Patrocinio Díaz y Jorge Alonso.                              Coria Peñaloza escribió dos letras más, ambas en 1929 con sendas músicas por Juan Carlos Moreno González: "La canción de vidalita" y Margaritas". Este último obtuvo el "Gran Premio de Honor" en el sexto concurso para tangos nuevos organizado por Max Glücksmann en ese año.                                            El poeta falleció en Chilecito, Provincia de La Rioja (adonde se había radicado en 1927) el 31 de octubre de 1975.                                                                      El músico, en su querido barrio de La Boca, el 11 de noviembre de 1964; año trágico para el tango; por cuanto también se apagaron las vidas de Julio Sosa el 26 de noviembre y de Francisco Canaro el 14 de diciembre.                        Filiberto fue un activo luchador por los derechos autorales.                              El maestro Julio De Caro guardaba una fotografía correspondiente a una reunión de directivos de SADAIC y Argentores, en la cual se festejaba la ley de propiedad intelectual sancionada por el Congreso Nacional en 1931. En ella puede verse a Agustín Bardi, Pedro Maffia, Osvaldo Fresedo, Emilio Fresedo, Antonio Polito, Francisco Canaro, Alejandro Gutiérrez del Barrio, Luis Teisseire, Roberto Firpo, Augusto Pedro Berto; y por supuesto, a Filiberto y a De Caro; entre otros asistentes.                                                                                        "Caminito", tras  un comienzo poco auspicioso, finalmente recorrió de modo triunfal el mundo entero.                                                                                      En una entrevista radial citada por Ignacio Corsini [h] en su libro "Ignacio Corsini, mi padre"; Filiberto lo relató con estas palabras:         

<La voz de Corsini rescató a "Caminito" de entre los silbidos y gritos de protesta. Había ganado un concurso al final del carnaval. Lo tocamos en "La Rural" y apenas pudimos terminar entre los gritos, silbidos y protestas contra el tango y el fallo: un escándalo.                                                                        [...]                                                                                                                  Corsini lo rescató del olvido. Cuando lo estrenó en "Facha tosta", de A. Novión, el teatro se venía abajo. Un éxito enorme>                                                                                                                                                                       Y efectivamente así fue.                                                                                      Aquella letra tan plena de nostalgia y congoja por el amor perdido, conmocionó a la sociedad entera en todos los países del orbe.                                            Justo es recordar cómo lo cantaba Ignacio desde el registro fonográfico. Pero no debe desdeñarse la sublime interpretación por Carlos Gardel.


Caminito; tango (G. Coria Peñaloza - J. de D. Filiberto)


Ignacio Corsini

Guitarras:                                                                                                              José María Aguilar                                                                                                Rosendo Pesoa                                                                                              Enrique Maciel

Grabado el 15 de junio de 1927                                                                    Nacional 18496b/927

           



Carlos Gardel

Guitarras:                                                                                                        José Ricardo                                                                                                          Guillermo Barbieri

Grabado el 20 de agosto de 1927                                                                  Nacional 18218a/1109-1 (correspondiente a la segunda toma)


                                                                    


                                                                      





                

viernes, 5 de junio de 2026

LOS GRANDES BINOMIOS AUTORALES (II): FRANCISCO GARCÍA JIMÉNEZ-ANSELMO AIETA (SEGUNDA PARTE)

De los tres tangos mencionados en el epílogo de la primera parte de esta saga, Aieta y García Jiménez presentaron a "Bajo Belgrano" al tercer concurso del disco "Nacional" organizado por Max Glücksmann  para difusión de nuestra música y obtuvo el tercer premio.                                                                        "Siga el corso", uno de los tangos más interpretados de toda la historia de nuestra melodía porteña; merece, por virtud propia y por su importancia, un estudio en sí mismo. Y de hecho, y al igual que a "Zorro gris", García Jiménez le dedicó un capítulo completo en su libro "Así nacieron los tangos".                    "Tus besos fueron míos, además de ser grabado por Carlos Gardel, mereció también dos versiones de forma instrumental por la Orquesta Canaro (Nacional 4158a/3657, 1926 y Nacional 4314a/831, 30 de mayo de 1927; respectivamente); reeditándolo el 13 de diciembre de 1930 con la voz de Ada Falcón (Nacional 11203b/6542).                                                                        La obra autoral del celebérrimo binomio, en lo que respecta a 1926, finalizó con los tangos "La violetera"; inspirado en el cuplé homónimo, original de Eduardo Montesinos y José Padilla, estrenado en 1918 y que hiciera mundialmente famoso Raquel Meller y que tuvo varias versiones locales; y "Se fue Taborda";  y en lo que atañe al poeta, culminó con "Barrio pobre", música por el guitarrista y cantor Vicente Belvedere, quien se hizo cargo de estrenarlo.                                                                                                            Al año siguiente, García Jiménez y Aieta compusieron el tango "Carnaval", retomando así la senda de "Siga el corso"; registrado en la cera del  disco por Carlos Gardel (Nacional 18208b/544) y "La chiflada", grabado por Ignacio Corsini el 29 de noviembre (Nacional 18524b/1860).                                                      En 1928; Aieta, al frente de su conjunto, grabó discos para el sello Electra y con García Jiménez compusieron los tangos "Entre sueños"; "Yo me quiero disfrazar (en esta obra colaboró en la música Juan Polito, pianista de la agrupación) y "Alma en pena"  (uno de los más célebres del binomio autoral y que obtuvo el tercer premio en el quinto concurso del "Disco Nacional" organizado por Max Gluckmann ese año).                                                                                        1929 fue un año muy prolífico para ambos. Juntos dieron a luz el tango "Chau, ingrata", compuesto especialmente para Charlo; el tango "Prisionero" (uno de los cuatro que resultaron elegidos para el Gran Premio de Honor de los "Discos Nacional") y el sentido vals "Palomita blanca".                                                    García Jiménez escribió, además, las letras de los tangos "Farolito de papel" (melodía por los hermanos Teófilo y Mario Lespés) y "Alguna vez" (con música por Enrique Santos Discépolo).                                                                        Aieta, por su parte, compuso los tangos "Qué fenómeno" ; "Tan grande y tan sonso" y "Primero campaneala" (los tres con letra por Enrique Dizeo); "Tras cartón (con versos por Santiago Adamini) y el pasodoble "Trianera", letra por Ginés Miralles y que Aieta firmó utilizando como seudónimo el nombre de su hermano Ricardo. Al año siguiente formó nueva orquesta, integrada por Juan Pedro Castillo y José Domínguez Salghes en violines; Aieta y Gabriel Clausi en bandoneones; Gulderico Fernández en piano; Luis Bernstein (luego Juan Tuegols) en contrabajo y Luis Scalon en canto; con este conjunto grabó para el sello "Columbia" durante este año y el siguiente; siendo, además, estrella de los cafés "Nacional"; "Marzotto" y "Germinal"; entre otros. En el primero de los años mencionados, Aieta y García Jiménez compusieron el tango "Bajo tierra", de gran éxito en la voz de Charlo y "Viva la patria", grabado por Carlos Gardel.        Ambos se tomaron un pequeño paréntesis en la obra autoral conjunta y retornaron en 1934 con los tangos "Ya estamos iguales" y "Vos y yo"; ambos estrenados y grabados por Azucena Maizani.                                                        En 1936 Francisco García Jiménez escriió la letra del tango "Oiga, compadre", música por Agustín Bardi y le puso versos al antiguo tango de José Martínez: "El pensamiento".                                                                                                      Compuso también "Valsecito criollo" (vals, 1937, con Lidio Fasoli); "Como perro en cancha 'e bochas (milonga, 1937, con Aníbal Troilo"); "A mi primera novia" (vals, 1939, con Vicente Fiorentino); "Canción del estudiante" (canción, 1939, con Ernesto César Galeano y Carlos Vicente   Guastavino).                                Al año siguiente, poeta y músico retornaron a unir sus respectivas inspiraciones para crear el tango "Mariposita".                                                                        La obra autoral de García Jiménez continuó con "Otra vez carnaval" (tango, 1941, con Carlos Di Sarli); "Los harapos de mis sueños" (tango, 1942, con Mario Canaro); "Bailongo de los domingos" (tango, 1943, con Oscar Arona); "Oigo tu voz" (tango, 1943, con Mario Canaro); "Malvón" (tango, 1944, con Oscar Arona); "Chaparrón" (milonga, 1945, con "Pintín" Castellanos); "Rosicler" (tango, 1946, con José Basso); "Fraternal" (canción de Navidad y Año nuevo, 1947, con Sebastián Piana); en 1947 escribió una letra en español para el vals "Fascinación" ("Fascination"), compuesto en 1932 por Fermo Dante Marchetti y Maurice de Fèraudy en música y letra, respectivamente.                                    En 1948 Aieta compuso el tango "Color de barro" (letra por Cátulo Castillo).      En 1950  García Jiménez escribió "Mamboretá" (tango, con melodía por María Isolina Godard).                                                                                                    En 1953 tornaron a unirse nuevamente para crear el tango "Escolaso". Dos años después, Aieta compuso el tango "Estampa tanguera" (con letra por Reinaldo Yiso) y García Jiménez escribió "La misma calle" (tango, 1961, con Edgardo Donato); "Pobre negro" (candombe, 1962, con José Basso); "Recuerdo para Villoldo" (tango, 1977, con Julio De Caro).                                                      Anselmo Aieta falleció el 25 de septiembre de 1964 y su camarada, en su libro "Así nacieron los tangos" (1965), lo despidió con palabras muy emotivas.            El año anterior había publicado "El tango, historia de medio siglo" y en 1968, "Estampas de tango".                                                                                            Pero dos decenios antes había convocado a Razzano para que le narrara la vida de su viejo compañero. Así fue como vio la luz "Vida de Carlos Gardel contada por José Razzano (1946)                                                                                      José Le Pera, en su libro "Carlos Gardel, sus amigos, su última gira"; escribió sobre la amistad entre Carlos y Aieta con estas palabras:

"Se conocieron personalmente, mediando Razzano, allá en los comienzos del año de 1927; en la casa de Aieta, con patio y jardín en el San Telmo de entonces. Artísticamente se <conocían de memoria>. Gardel, a la sazón, había decidido llevar al disco un tema de Aieta y de Francisco García Jiménez titulado <Carnaval>, que en efecto luego lo graba en Discos Odeon y que, tal cual se preveía, constituyó un sostenido suceso de difusión comercial. Gardel sugiere algunos arreglos armónicos que Aieta reconoce positivos para la melodía y el canto. Ambos tienen un concepto bien claro de nuestro tango tradicional, de su esencia, de su <alma> obteniendo expresiones definidas de nuestra música ciudadana.
[...]        
Desde Europa, Gardel intenta persuadirlo de viajar a España y a Francia; pero Aieta no abandona San Telmo, donde transcurre su vida orillando la calle Piedras, en Cochabamba, en San Juan, Independencia y, finalmente, Alsina... No puede alejarse de San Telmo, de sus patios, de sus jardines. De sus <cafés> que convocan un público amigo y entusiasta."
                                                                                                                            La profunda amistad con el cantor llevó a que músico y poeta compusieran, inmediatamente después de la tragedia de Medellín, un tango al que llamaron "Adiós, Carlitos"; publicado por Editorial Pirovano en julio de 1935.

                                                     



Palomita blanca; vals (F. García Jiménez - A. A. Aieta)

Carlos Gardel

Guitarras:
José María Aguilar
Guillermo Barbieri
Ángel Domingo Riverol

Grabado el 20 de marzo de 1930

Nacional 18807a/5264-1
(correspondiente a la segunda toma)