.

.

lunes, 29 de junio de 2026

EL GRAN CANTANTE UNIVERSAL CARLOS GARDEL (PRIMERA PARTE)

Héctor y Luis Bates, en su excelente "Historia del tango", publicada en 1936; escribieron:

<Una corriente de extranjerismo amenazaba al tango en su misma patria, desplazado por otros ritmos y otras preferencias.                                              Buenos Aires se entregaba furiosamente al dislocado contorsionismo del "jazz" y los empresarios de teatros, "cabarets", "boites" y radios, en el afán de satisfacer las exigencias de sus distintos públicos, se dieron a la tarea de contratar músicos extranjeros, especialmente yanquis, para que vinieran a alimentar la voracidad musical de la gran urbe.                                                Ya con alguna anterioridad, el cine sonoro había comenzado ese desplazamiento. Las películas americanas, que siempre contaron con nuestras preferencias, desalojaron a las orquestas "típicas" de los escenarios.                  Las magníficas producciones hacían marco soberbio a "foxtrots" y "blues"; y, en medio de aquella aparatosidad deslumbrante; cobraba fuerzas, cada vez mayores, la música de los negros del norte.> 

Más allá de la enjundiosa defensa de nuestro tango que ambos ejercieron; la realidad imponía que, en el resto del planeta; existían otras formas musicales basadas en sus acervos derivados de sus distintos orígenes. Cada cultura buscaba, naturalmente, exportar sus productos nativos.                                    El tango también lo hizo. Tres lustros antes de esta publicación, Eduardo Arolas conquistaba París. Y antes de él, ya lo habían hecho Ángel Villoldo y Alfredo Gobbi. El intercambio de culturas era global. Muchos soñaron con ser artistas mundialmente reconocidos, pero pocos lo consiguieron.                                      Y uno de ellos fue Carlos Gardel.                                                                          Un tema no suficientemente abordado por sus biógrafos.                                     Y se trata de la verdadera dimensión de la carrera de Gardel, injustamente encasillada en la categoría de simple cantor de tangos. Gardel quiso y logró ser un cantante de nivel internacional admirado por los grandes artistas del mundo que fueron contemporáneos suyos y que interpretó prácticamente todos los ritmos musicales en boga por aquellos tiempos.                                                  Allá por 1915; Roberto Firpo, al frente de su orquesta; ya grababa fox-trots, mazurcas y pasodobles. Carlos era, por entonces, un intérprete de canciones criollas. Pero soñaba en grande. Lo dijo alguna vez su madre, la señora Berta Gardes.                                                                                                                Su ingreso a la Casa Glücksmann por recomendación del notable dramaturgo y poeta José González Castillo fue determinante. El joven cantor, tras haber llevado al disco un puñado de grabaciones para el sello Columbia, estuvo cinco años sin hacerlo. Y el citado empresario le proporcionó la estabilidad que necesitaba: un contrato por cinco años, renovable. (Digresión: sobre la discografía de nuestro artista me explayaré suficientemente en la segunda parte de esta saga).                                                                                              Carlos decidió entonces lanzar su carrera de cantante internacional y cuyo principio puede ubicarse en aquella gira por Chile en 1917, desde donde el dúo trajo varias canciones extranjeras. Desde el bambuco “Mis perros” del colombiano Federico Rivas Frade, se sucedieron en el repertorio de Gardel una vasta cantidad de temas musicales de ritmos foráneos                                      En su primer año para la casa grabadora, sólo registró canciones criollas y su primer tango ("Mi noche triste). Pero prontamente, inició a llevar a la cera del disco canciones extranjeras. Las primeras de ellas, a dúo con José Razzano (los bambucos "Mis perros"; "El vagabundo" y "Rumores" [cuyo título original es: "Tras de las verdes colinas"]).                                                                              Los autores y compositores vernáculos se plegaron a esta moda. Luis Roldán y Juan Rodríguez crearon el fado "Mi china", grabado también por el dúo.            El primer solo por Gardel llegará en 1921, con el registro del fado "De mi tierra"; letra por Francisco Lozano y Pedro Numa Córdoba y música por Eduardo Manella. Al año siguiente, Carlos grabará otro fado, "Mi bien querido", compuesto por José Ricardo; el fox-trot "Yo no puedo vivir sin amor", original de François Pruvost y Gastón Gabaroche, con nna letra en español por Antonio Martínez Viergol y el pasillo "Mis flores negras", del poeta y compositor colombiano Julio Florez.                                                                                   Es bien conocido que Gardel gustaba del canto lírico y que cantó varias piezas musicales de esta modalidad. Dos de ellas pueden encontrarse en sus discos: la conocida como “Las campanas”, que en realidad se llamaba “Chanson des cloches” ("Canción de campanas”)  y es el número principal de “Les cloches de Corneville”, opereta en 3 actos del compositor francés Robert Jean Julian Planquette  y estrenada en el Folies-Dramatique de París el 19 de abril de 1877.                                                                                                                  La otra pieza musical es el "Foxtrot de Gigolettes" perteneciente a “La danza de las libélulas”, compuesta por Franz Lèhar en 1922. Lèhar es autor de óperas famosas, como "Die Lustige Witwe" (“La viuda alegre”) y "Das Land des Lächelns" (“El país de las sonrisas”). “La danza de las libélulas" es una obra ligera y su número principal (el Foxtrot de Gigolettes) es un shimmy cuya letra en español escribió Enrique Cadícamo.                                                              Los foxtrots y shimmys comenzaban a constituir una moda en Buenos Aires y los autores locales se apresuraban en componerlos. En 1923 se descubrió la tumba de Tut Ankh Amon y Cancio Millán escribió una letra en sorna musicalizada en tiempo de foxtrot por José Bohr (quien, fiel a su inveterada excentricidad la bautizó como "camel-trot") y otra en la que narra la pasión que una mujer despierta en un hombre haciendo referencia a los tiempos del emperador romano Nerón, esta vez con música de Emilio Iribarne y Mario Valdez. Estos dos temas, debido a lo llamativo de los personajes históricos asociados a los argumentos, despertaron la curiosidad del público, razón pot la cual tuvieron su momento de éxito.



Nerón; shimmy (C. Millán - E. Iribarne - M. Valdez)

Carlos Gardel

Guitarras: 
José Ricardo
Guillermo Barbieri

Grabado en 1923
Nacional 18083a/1572



                                                                  








miércoles, 24 de junio de 2026

LOS GRANDES BINOMIOS AUTORALES (III): GABINO CORIA PEÑALOZA-JUAN DE DIOS FILIBERTO

Gabino Coria Peñaloza nació en Tres Acequias, Provincia de Mendoza, el 19 de diciembre de 1879 (Comunicación de la Academia Porteña del Lunfardo).          Juan de Dios Filiberto arribó a este mundo en la ciudad de Buenos Aires el 8 de marzo de 1885.                                                                                                    Gabino pasó su niñez en Villa Mercedes, Provincia de San Luis y ya en su edad adolescente, radicóse en la ciudad de Buenos Aires, integrándose muy pronto a la bohemia literaria porteña y comenzó a publicar sus primeros versos en la revista "Caras y caretas". Allí se dio a conocer, luego siguió colaborando con otras publicaciones y para 1915 (año en el cual Filiberto compuso su primera obra [el tango "Guaymallén"], ciudad en la cual se había radicado temporalmente por prescripción médica), ya gozaba de un cierto nombre. Luego de un tiempo, el músico regresó a Buenos Aires, a La Boca, su barrio natal y en 1920 compuso uno de sus tangos más perdurables: "Quejas de bandoneón". Fue en ese tiempo cuando poeta y compositor se conocieron y en ese mismo año comenzaron su colaboración autoral con un tango que, merced a la grabación por la orquesta de Roberto Firpo (Nacional 646b/330; 1920), gozó de muy buen prestigio (apenas meses después, ya comenzado 1921, merecería ser llevado a la cera del disco por Carlos Gardel (Nacional 18037b/560). Se trata de "El pañuelito".                                                                                                Años más tarde, este tango tuvo una letra en portugués escrita por Wagner Maugeri Neto y Alberto "Tito" Climent. Se llamó "Lencinho querido" y lo grabó Francisco Canaro con la voz de Dalva de Oliveira el 30 de mayo de 1956 (Odeon 74318a/21023).                                                                                                    Al año siguiente compusieron juntos el tango "La cartita", grabado de forma instrumental por Firpo y cuya letra fue dada a conocer por Gardel en su registro fonográfico de 1922.                                                                            En 1923, Coria Peñaloza comienza a escribir en la revista "Nativa", sin perjuicio de su colaboración autoral con Filiberto, con quien creó el tango "El ramito" (también instrumental por Firpo y cantado por Carlos Gardel). Pero en ese mismo año, Juan de Dios compuso "Amor que muere", vals con letra de Arturo Kolbeneyer y nuevamente se repite (Firpo, instrumental y con letra, grabado por Ignacio Corsini en 1925) y "Mentías" (letra por Manuel Andrés Camino, que firmaba como "Milón E. Mujica"),  registrado por Carlos.                                      Ya definitivamente afianzados como uno de los binomios más importantes de nuestra música, en el mismo 1923 crearon la zamba "La tacuarita" (grabada por el dúo Gardel-Razzano) y en 1924 los tangos "La vuelta de Rocha" y "El besito" y el músico, por su parte, el tango Amigazo" (letra por Francisco Brancatti y Juan Miguel Velich).                                                                                                  Las obras de Filiberto superan en cantidad a las de Coria  Peñaloza.                    En 1925, el dúo Ruiz-Acuña (René Ruiz-Alberto Hilarión Acuña) fue contratado por Pascual Carcavallo para actuar en el teatro "Nacional" durante las representaciones de la obra "Cédulas de San Juan", de Florencio Sánchez y allí, el binomio popularizó la tonada "Querime, serrana", melodía por Filiberto y letra por Manuel Andrés Camino. En ese mismo año creó el tango "Langosta"; el shimmy "Gran Buda" (subtitulado "Amor") y el tango "Yo te bendigo"; todos con versos por Juan Andrés Bruno. (A estos dos últimos, Carlos Gardel los llevará a su segunda gira por España y los grabará en los estudios Odeon en Barcelona.)    Al año siguiente, ambos compusieron el tango que, a la postre, será el más importante de todos los que han integrado su bagaje artístico: "Caminito".          Luego, cada uno, por separado, siguió creando.                                                Filiberto, con "Ladrillo" (letra por Juan Andrés Caruso, 1927); "Compañero" (versos por Enrique Maroni, 1927); "Saturnia" (instrumental, 1927); "Malevaje" (letra por Enrique Santos Discépolo, 1928); "Cuando llora la milonga" (versos por "Luis Mario" [María Luisa Carnelli], 1928); "Comadre" (letra por Celedonio Esteban Flores, 1929); "La bataraza", ranchera (instrumental, 1929), "Clavel del aire" (versos por Fernán Silva Valdés, 1930), "Cariñosa", polka tangueada (instrumental, 1930); "Linyera" (letra por "Luis Mario" [María Luisa Carnelli], 1930); "La charlatana", ranchera y "Botines viejos"(ambos con versos por Alberto Vaccarezza, 1932); "La canción" (letra por Lito Bayardo, 1959), entre tantísimas otras obras.                                                                                        Nota del redactor: En los casos en que no se menciona ritmo, se trata de tangos.                                                                                                                Filiberto formó orquesta propia en 1932 y  grabó con ella para los sellos Odeon y Víctor. Fueron sus  cantores Patrocinio Díaz y Jorge Alonso.                              Coria Peñaloza escribió dos letras más, ambas en 1929 con sendas músicas por Juan Carlos Moreno González: "La canción de vidalita" y Margaritas". Este último obtuvo el "Gran Premio de Honor" en el sexto concurso para tangos nuevos organizado por Max Glücksmann en ese año.                                            El poeta falleció en Chilecito, Provincia de La Rioja (adonde se había radicado en 1927) el 31 de octubre de 1975.                                                                      El músico, en su querido barrio de La Boca, el 11 de noviembre de 1964; año trágico para el tango; por cuanto también se apagaron las vidas de Julio Sosa el 26 de noviembre y de Francisco Canaro el 14 de diciembre.                        Filiberto fue un activo luchador por los derechos autorales.                              El maestro Julio De Caro guardaba una fotografía correspondiente a una reunión de directivos de SADAIC y Argentores, en la cual se festejaba la ley de propiedad intelectual sancionada por el Congreso Nacional en 1931. En ella puede verse a Agustín Bardi, Pedro Maffia, Osvaldo Fresedo, Emilio Fresedo, Antonio Polito, Francisco Canaro, Alejandro Gutiérrez del Barrio, Luis Teisseire, Roberto Firpo, Augusto Pedro Berto; y por supuesto, a Filiberto y a De Caro; entre otros asistentes.                                                                                        "Caminito", tras  un comienzo poco auspicioso, finalmente recorrió de modo triunfal el mundo entero.                                                                                      En una entrevista radial citada por Ignacio Corsini [h] en su libro "Ignacio Corsini, mi padre"; Filiberto lo relató con estas palabras:         

<La voz de Corsini rescató a "Caminito" de entre los silbidos y gritos de protesta. Había ganado un concurso al final del carnaval. Lo tocamos en "La Rural" y apenas pudimos terminar entre los gritos, silbidos y protestas contra el tango y el fallo: un escándalo.                                                                        [...]                                                                                                                  Corsini lo rescató del olvido. Cuando lo estrenó en "Facha tosta", de A. Novión, el teatro se venía abajo. Un éxito enorme>                                                                                                                                                                       Y efectivamente así fue.                                                                                      Aquella letra tan plena de nostalgia y congoja por el amor perdido, conmocionó a la sociedad entera en todos los países del orbe.                                            Justo es recordar cómo lo cantaba Ignacio desde el registro fonográfico. Pero no debe desdeñarse la sublime interpretación por Carlos Gardel.


Caminito; tango (G. Coria Peñaloza - J. de D. Filiberto)


Ignacio Corsini

Guitarras:                                                                                                              José María Aguilar                                                                                                Rosendo Pesoa                                                                                              Enrique Maciel

Grabado el 15 de junio de 1927                                                                    Nacional 18496b/927

           



Carlos Gardel

Guitarras:                                                                                                        José Ricardo                                                                                                          Guillermo Barbieri

Grabado el 20 de agosto de 1927                                                                  Nacional 18218a/1109-1 (correspondiente a la segunda toma)


                                                                    


                                                                      





                

viernes, 5 de junio de 2026

LOS GRANDES BINOMIOS AUTORALES (II): FRANCISCO GARCÍA JIMÉNEZ-ANSELMO AIETA (SEGUNDA PARTE)

De los tres tangos mencionados en el epílogo de la primera parte de esta saga, Aieta y García Jiménez presentaron a "Bajo Belgrano" al tercer concurso del disco "Nacional" organizado por Max Glücksmann  para difusión de nuestra música y obtuvo el tercer premio.                                                                        "Siga el corso", uno de los tangos más interpretados de toda la historia de nuestra melodía porteña; merece, por virtud propia y por su importancia, un estudio en sí mismo. Y de hecho, y al igual que a "Zorro gris", García Jiménez le dedicó un capítulo completo en su libro "Así nacieron los tangos".                    "Tus besos fueron míos, además de ser grabado por Carlos Gardel, mereció también dos versiones de forma instrumental por la Orquesta Canaro (Nacional 4158a/3657, 1926 y Nacional 4314a/831, 30 de mayo de 1927; respectivamente); reeditándolo el 13 de diciembre de 1930 con la voz de Ada Falcón (Nacional 11203b/6542).                                                                        La obra autoral del celebérrimo binomio, en lo que respecta a 1926, finalizó con los tangos "La violetera"; inspirado en el cuplé homónimo, original de Eduardo Montesinos y José Padilla, estrenado en 1918 y que hiciera mundialmente famoso Raquel Meller y que tuvo varias versiones locales; y "Se fue Taborda";  y en lo que atañe al poeta, culminó con "Barrio pobre", música por el guitarrista y cantor Vicente Belvedere, quien se hizo cargo de estrenarlo.                                                                                                            Al año siguiente, García Jiménez y Aieta compusieron el tango "Carnaval", retomando así la senda de "Siga el corso"; registrado en la cera del  disco por Carlos Gardel (Nacional 18208b/544) y "La chiflada", grabado por Ignacio Corsini el 29 de noviembre (Nacional 18524b/1860).                                                      En 1928; Aieta, al frente de su conjunto, grabó discos para el sello Electra y con García Jiménez compusieron los tangos "Entre sueños"; "Yo me quiero disfrazar (en esta obra colaboró en la música Juan Polito, pianista de la agrupación) y "Alma en pena"  (uno de los más célebres del binomio autoral y que obtuvo el tercer premio en el quinto concurso del "Disco Nacional" organizado por Max Gluckmann ese año).                                                                                        1929 fue un año muy prolífico para ambos. Juntos dieron a luz el tango "Chau, ingrata", compuesto especialmente para Charlo; el tango "Prisionero" (uno de los cuatro que resultaron elegidos para el Gran Premio de Honor de los "Discos Nacional") y el sentido vals "Palomita blanca".                                                    García Jiménez escribió, además, las letras de los tangos "Farolito de papel" (melodía por los hermanos Teófilo y Mario Lespés) y "Alguna vez" (con música por Enrique Santos Discépolo).                                                                        Aieta, por su parte, compuso los tangos "Qué fenómeno" ; "Tan grande y tan sonso" y "Primero campaneala" (los tres con letra por Enrique Dizeo); "Tras cartón (con versos por Santiago Adamini) y el pasodoble "Trianera", letra por Ginés Miralles y que Aieta firmó utilizando como seudónimo el nombre de su hermano Ricardo. Al año siguiente formó nueva orquesta, integrada por Juan Pedro Castillo y José Domínguez Salghes en violines; Aieta y Gabriel Clausi en bandoneones; Gulderico Fernández en piano; Luis Bernstein (luego Juan Tuegols) en contrabajo y Luis Scalon en canto; con este conjunto grabó para el sello "Columbia" durante este año y el siguiente; siendo, además, estrella de los cafés "Nacional"; "Marzotto" y "Germinal"; entre otros. En el primero de los años mencionados, Aieta y García Jiménez compusieron el tango "Bajo tierra", de gran éxito en la voz de Charlo y "Viva la patria", grabado por Carlos Gardel.        Ambos se tomaron un pequeño paréntesis en la obra autoral conjunta y retornaron en 1934 con los tangos "Ya estamos iguales" y "Vos y yo"; ambos estrenados y grabados por Azucena Maizani.                                                        En 1936 Francisco García Jiménez escriió la letra del tango "Oiga, compadre", música por Agustín Bardi y le puso versos al antiguo tango de José Martínez: "El pensamiento".                                                                                                      Compuso también "Valsecito criollo" (vals, 1937, con Lidio Fasoli); "Como perro en cancha 'e bochas (milonga, 1937, con Aníbal Troilo"); "A mi primera novia" (vals, 1939, con Vicente Fiorentino); "Canción del estudiante" (canción, 1939, con Ernesto César Galeano y Carlos Vicente   Guastavino).                                Al año siguiente, poeta y músico retornaron a unir sus respectivas inspiraciones para crear el tango "Mariposita".                                                                        La obra autoral de García Jiménez continuó con "Otra vez carnaval" (tango, 1941, con Carlos Di Sarli); "Los harapos de mis sueños" (tango, 1942, con Mario Canaro); "Bailongo de los domingos" (tango, 1943, con Oscar Arona); "Oigo tu voz" (tango, 1943, con Mario Canaro); "Malvón" (tango, 1944, con Oscar Arona); "Chaparrón" (milonga, 1945, con "Pintín" Castellanos); "Rosicler" (tango, 1946, con José Basso); "Fraternal" (canción de Navidad y Año nuevo, 1947, con Sebastián Piana); en 1947 escribió una letra en español para el vals "Fascinación" ("Fascination"), compuesto en 1932 por Fermo Dante Marchetti y Maurice de Fèraudy en música y letra, respectivamente.                                    En 1948 Aieta compuso el tango "Color de barro" (letra por Cátulo Castillo).      En 1950  García Jiménez escribió "Mamboretá" (tango, con melodía por María Isolina Godard).                                                                                                    En 1953 tornaron a unirse nuevamente para crear el tango "Escolaso". Dos años después, Aieta compuso el tango "Estampa tanguera" (con letra por Reinaldo Yiso) y García Jiménez escribió "La misma calle" (tango, 1961, con Edgardo Donato); "Pobre negro" (candombe, 1962, con José Basso); "Recuerdo para Villoldo" (tango, 1977, con Julio De Caro).                                                      Anselmo Aieta falleció el 25 de septiembre de 1964 y su camarada, en su libro "Así nacieron los tangos" (1965), lo despidió con palabras muy emotivas.            El año anterior había publicado "El tango, historia de medio siglo" y en 1968, "Estampas de tango".                                                                                            Pero dos decenios antes había convocado a Razzano para que le narrara la vida de su viejo compañero. Así fue como vio la luz "Vida de Carlos Gardel contada por José Razzano (1946)                                                                                      José Le Pera, en su libro "Carlos Gardel, sus amigos, su última gira"; escribió sobre la amistad entre Carlos y Aieta con estas palabras:

"Se conocieron personalmente, mediando Razzano, allá en los comienzos del año de 1927; en la casa de Aieta, con patio y jardín en el San Telmo de entonces. Artísticamente se <conocían de memoria>. Gardel, a la sazón, había decidido llevar al disco un tema de Aieta y de Francisco García Jiménez titulado <Carnaval>, que en efecto luego lo graba en Discos Odeon y que, tal cual se preveía, constituyó un sostenido suceso de difusión comercial. Gardel sugiere algunos arreglos armónicos que Aieta reconoce positivos para la melodía y el canto. Ambos tienen un concepto bien claro de nuestro tango tradicional, de su esencia, de su <alma> obteniendo expresiones definidas de nuestra música ciudadana.
[...]        
Desde Europa, Gardel intenta persuadirlo de viajar a España y a Francia; pero Aieta no abandona San Telmo, donde transcurre su vida orillando la calle Piedras, en Cochabamba, en San Juan, Independencia y, finalmente, Alsina... No puede alejarse de San Telmo, de sus patios, de sus jardines. De sus <cafés> que convocan un público amigo y entusiasta."
                                                                                                                            La profunda amistad con el cantor llevó a que músico y poeta compusieran, inmediatamente después de la tragedia de Medellín, un tango al que llamaron "Adiós, Carlitos"; publicado por Editorial Pirovano en julio de 1935.

                                                     



Palomita blanca; vals (F. García Jiménez - A. A. Aieta)

Carlos Gardel

Guitarras:
José María Aguilar
Guillermo Barbieri
Ángel Domingo Riverol

Grabado el 20 de marzo de 1930

Nacional 18807a/5264-1
(correspondiente a la segunda toma)


                                                           




viernes, 8 de mayo de 2026

LOS GRANDES BINOMIOS AUTORALES (II): FRANCISCO GARCÍA JIMÉNEZ-ANSELMO AIETA (PRIMERA PARTE)

Historiador, poeta, prosista, periodista, dramaturgo y guionista de cine; Francisco  García Jiménez, una de las plumas más elegantes del tango, nació en la ciudad de Buenos Aires el 22 de septiembre de 1899.                          Bandoneonista, director de orquesta y compositor; Anselmo Alfredo Aieta fue alumbrado también en la capital argentina el 5 de noviembre de 1896.        Transcurriendo su adolescencia, comenzó Francisco a escribir sus exquisitos versos que, algún tiempo después, fueron publicados por "Mundo argentino"; al tiempo que Anselmo se hacía conocer en un café en Cochabamba y Piedras, adonde iba a escuchar a su gran maestro, Eduardo Arolas y a quien reemplazó cuando el apodado "Tigre del bandoneón" se fue al Armenonville con la orquesta de Roberto Firpo.                                                                                  En 1912 compuso su obra inicial, el tango "La primera sin tocar".                    Cabe agregar que su primer contacto con el instrumento que lo acompañará durante toda su vida ocurrió cuando frisaba los 10 años. Su hermano Ricardo, quien nunca se dedicó a la música, había recibido una concertina y Anselmo la tomó para dar sus primeros pasos en la música. Con el tiempo, pudo adquirir su propio bandoneón; perfeccionándose en el uso del mismo con Genaro Espósito.  En 1913 reemplazó a Graciano de Leone en un trío que completaban Agustín Bardi en piano y Ricardo "Muchila" González en guitarra en el café "La buseca" en Avellaneda. Integró, además, otro terceto dirigido por el guitarrista Rafael Iriarte y que completaba Virgilio  Carmona, también en guitarra.                        Tras tocar en otros cafés formando parte de diversos conjuntos, en 1919 ingresó a la Orquesta Canaro.                                                                              Al año siguiente, García Jiménez escribió su primera letra: la de "Zorro gris". Este tango ya había sido compuesto por Rafael Tuegols, quien lo tocaba en el café "de La Paloma" y una tarde citó allí a "Paco" para pedirle que le agregara unos versos. Para el poeta, este tango fue muy importante; al punto de dedicarle un capítulo entero en su libro "Así nacieron los tangos", publicado en agosto de 1965 y de esta manera lo recordaba:

Un día de 1920, después de un tiempito sin ver a Tuegols, me dijo un amigo común:
-Rafael te espera una de estas noches en el café de La Paloma, frente a los cuarteles de Palermo. Quiere que escuches un tango que acaba de componer.
Allá fui. Tuegols tocaba con su orquesta típica en el palquito rudimentario del cafetín famoso, que, como un archimentado conventillo de Villa Crespo, tomaba su nombre de la moza que tuvo a maltraer a tantos enamorados.
...
Me senté a una mesa del café de La Paloma. Desde el palco, Tuegols me hizo un saludito con un acorde del violín, al que agregó una guiñada de entendimiento.
-¡Qué estará tramando el duende travieso de Rafael!-, pensé.
Pronto lo supe. La orquesta arrancó con el tango "El esquinazo", de Villoldo, que tiene en su desarrollo esos golpes regulados que los bailarines de antes marcaban a tacón limpio. En este caso, el conjunto de La Paloma hacía lo mismo en el piso del palquito, con tal fuerza, que las viejas tablas dejaban caer una nube de tierra sobre la máquina del café express, la caja registradora y el patrón.
Éste echaba denuestos; los de arriba seguían muy serios su tango y los parroquianos del cafetín se regocijaban. Era el Tuegols de siempre ...
Después me hizo escuchar su tango flamante. ¡Qué tangazo!... El café estaba abarrotado de público que se lo pedía insistentemente y lo aclamaba:
 -¡Zorro gris!... ¡Zorro gris!...                                                                            El tango tenía ya ese nombre. Me lo confirmó en la mesa cambiando optimistas impresiones. Me contó que venía gente de todos lados de la ciudad para oírlo, y continuamente llegaban colegas a pedirle copias manuscritas.
-No quería que saliera la edición de Breyer sin que vos le hicieras letra -me dijo-. Pero ya me ganaron los falsificadores ...
Efectivamente.
...
En aquel tiempo, el pujante interés que despertaba la melodía porteña, y la deficiente ley de propiedad intelectual, hacían proliferar los falsificadores de la música impresa, con el consiguiente detrimento de la percepción de derechos de autor por ese concepto. Con "Zorro gris" esa piratería llegó al summun. Hábiles y disimulados transcriptores, desde una mesa del café La Paloma, en tanto la orquesta del propio compositor lo tocaba, se adelantaron aprovechadamente con su edición clandestina a la que la Casa Breyer puso en venta legalmente... Aunque, por razones obvias, ésta tuvo el desquite de dar la primicia de los modestos versos que convertían al tango en canción:
   "Cuántas noches fatídicas de vicio
     tus ilusiones dulces de mujer..."
La permanencia afortunada de la melodía de "Zorro gris" en el favor popular, a través de cuarenta y cinco años, da la razón a Filiberto, que dijo en una ocasión:                                                                                                            -Es un modelo insuperable del sentimiento lírico porteño, porque abrevó en la fuente de Betinoti, cantor legítimo del alma de Buenos Aires".

De forma contemporánea, García Jiménez y Aieta se conocieron en el "Orfeón español", ubicado en Piedras 534 y allí comenzó la gran amistad y prolífica colaboración entre ambos; probablemente, la más fecunda de toda la historia de nuestra música.
Al fallecer su madre, Aieta compuso una melodía con reminiscencias de la canción "El huérfano", original de Martín Castro y le pidió al poeta una letra que llevó título homónimo y que fuera estrenada por el conjunto de Francisco Canaro (del cual, como quedó precisado anteriormente, Anselmo formaba parte), constituyéndose en el primer registro que el gran maestro realizara para Max Glücksmann y del cual grabase cuatro tomas, siendo publicada la última (Nacional 6901a/1097-3; 1922).
Al año siguiente, Aieta se desvinculó de la orquesta y comenzó su propia senda como formador de conjuntos. Compusieron, poeta y músico, los tangos "Príncipe" (en el que también colaboró Tuegols) y "Mentirosa", ambos en 1923 y "Suerte loca" en 1924; todos grabados originalmente por Francisco Canaro en los mismos años de sus creaciones.
Pero García Jiménez hubo también de producir con otros músicos:
"Lo que fuiste" (según reza la partitura, el tango se llama "Lo que fuistes..."; llamativo en un hombre culto como él que incluyera la "ese" final en la segunda persona del pretérito perfecto simple del modo indicativo cuando en realidad no corresponde), música por Tuegols; "La última cita", con melodía por Agustín Bardi; ambos grabados de forma instrumental por la Orquesta Canaro (Nacional 6905a/1208 y Nacional 6905b/1209-1; 1923); la letra del primero fue llevada al disco por Carlos Gardel (Nacional 18090a/1581-1; 1923);  "La enmascarada", con "Paquita" Bernardo y también grabado por Carlos (Nacional 18102a/1850;  1924); "La carreta", con los hermanos José y Luis Servidio; estrenado y registrado en la cera por Ignacio Corsini (Nacional 18422b/2310; 1924), "Mentiras", con Luis Minervini; grabado por Carlos Gardel (Nacional 18153b/3034-1; 1925).
En este último año, Aieta integró la "Orquesta Típica Paramount", que completaban en violines Alfredo Mazzeo y Juan D'Arienzo; en piano Ángel D'Agostino (luego reemplazado por Alfonso Lacueva) y en contrabajo José Puglisi; para actuar en el cine homónimo.
A continuación formó un sexteto que integraban, además, Juan D'Arienzo y Juan Cuervo en violines; José Navarro en segundo bandoneón, Luis Visca en piano y Alfredo Corletto en contrabajo.
1926 fue, puede afirmarse sin temor a equivocación, el año más brillante para el celebrado binomio autoral.
Compusieron juntos tres tangos que han pasado, sin excepción de ninguno de ellos, a la historia grande de nuestra música: "Bajo Belgrano"; "Siga el corso" y "Tus besos fueron míos".
Cada una de estas obras aborda puntos de vista diferentes. 
El último citado, poseyendo el poeta exquisita inspiración, expresa un profundo carácter sentimental en recuerdo del amor perdido.


Tus besos fueron míos; tango (F. García Jiménez - A. A. Aieta)

Carlos Gardel

Guitarras: José Ricardo - Guillermo Barbieri

Grabado en 1926

Nacional 18172a/3964-1
(correspondiente a la segunda toma)


                                                  


miércoles, 15 de abril de 2026

LOS GRANDES POETAS DEL TANGO (XV): ENRIQUE SANTOS DISCÉPOLO (PRIMERA PARTE)

El más inspirado poeta del tango y cuya singularidad consistió en salir del patrón tradicional de las letras y trasladar a nuestra música su particular modo de ver la vida.                                                                                                      Su principal característica fue su rebeldía y su indocilidad ante los hechos cotidianos que observaba acaecer y que, en sus escritos; describió, ora con doloroso sarcasmo: 

"Chueca, vestida de pebeta,                                                                             teñida y coqueteando                                                                                         su desnudez...                                                                                                     Parecía un gayo desplumao,                                                                       mostrando al compadrear                                                                                   el cuero picoteao..."

"Esta noche me emborracho", 1928

ora exponiendo la crisis moral de una sociedad que da más valor a los bienes materiales que a los principios éticos atribuyendo a una mujer su desprecio hacia el hombre con estas palabras:                                                                                                                                                                                                  "Lo que hace falta es empacar mucha moneda;                                                   vender el alma, rifar el corazón;                                                                         tirar la poca decencia que te queda...                                                                 plata, plata, plata... plata otra vez...                                                               Así es posible que morfés todos los días,                                                             tengas amigos, casa, nombre... y lo que quieras vos.                                         El verdadero amor se ahogó en la sopa...                                                           la panza es reina y el dinero dios."   

"Qué vachaché"; 1926     

ora la aguda ironía al comprobar que su mujer se fue con otro:

"¡¡ Victoria!!...                                                                                                    ¡¡ Cantemos victoria!!                                                                                          Yo estoy en la gloria:                                                                                           ¡¡ Se fue mi mujer!!

¡Me saltaron los tapones,                                                                                    cuando tuve esta mañana                                                                                    la alegría de no verla más!

[...]

Me da tristeza el panete                                                                                    chicato inocente                                                                                              que se la llevó...                                                                                                  ¡Cuando desate el paquete                                                                                  y manye que se ensartó!"

"Victoria", 1929

En las siguientes partes de esta saga, junto con su biografía, se irán descubriendo su pensamiento, su carácter, sus desengaños y sus tristezas; por cuanto, pese a la letra de este último tango mencionado; el dolor por el amor perdido se encuentra presente en una parte importante de su obra; baste citar a guisa de ejemplo, su sentido vals "Sueño de juventud"; compuesto en letra y música en 1931:

"Sueño de juventud que muere en tu adiós

[...]

Mi pobre corazón                                                                                                no sabe pensar                                                                                                    y al ver que lo alejan de ti                                                                              solo sabe llorar                                                                                                solo sabe gemir                                                                                                    sangrando al morir                                                                                            en tu adiós...

[...]                                                                                                                      Yo acunaré en un canto                                                                                        tu inmensa ternura                                                                                              buscando en mi cielo                                                                                            tu imagen de ayer."

Grabado por Francisco Canaro con la voz de Charlo, Tania, Pedro Maffia, Francisco Lomuto con Fernando Díaz, Ignacio Corsini, Alberto Gómez; se destaca fundamentalmente la magnífica interpretación por Carlos Gardel, quien lo registró en Odeon de Barcelona el 23 de julio de 1932.


Sueño de juventud; vals (E. S. Discépolo)

Carlos Gardel

Violín: Joaquín Solsona

Piano: Juan Cruz Mateo

Vibráfono: J. Arramendi

Grabado el 23 de julio de 1932

Odeon 18984a/SO 7799








jueves, 12 de marzo de 2026

LOS GRANDES POETAS DEL TANGO (XIV): ARMANDO JOSÉ TAGINI

Poeta de exquisita pluma y fina inspiración que le permitió escribir tanto narraciones surgidas de su numen, cuanto historias reales magistralmente por él interpretadas y llevadas al papel.                                                              Armando José María Tagini nació en la ciudad de Buenos Aires el 9 de junio de 1906.                                                                                                                  A la edad de comenzar su vida laboral empleóse en la empresa de ferrocarriles adonde conocerá a quien, con el tiempo, será su gran amigo y compañero de ruta: Juan José Guichandut.                                                                            Poco a poco, su círculo social se fue incrementando; conoció al violinista Rafael Tuegols y su camaradería con él le permitió vincularse al ambiente artístico; y teniendo vocación de cantor, fue incorporado para su orquesta por Anselmo Aieta allá por 1926.                                                                                            Pero su verdadero destino estará en las letras y al año siguiente escribirá cinco, a cual más exitosa y cuatro de ellas merecieron ser inscriptas en la cera del disco nada menos que por Carlos Gardel.                                                              Pese a que las biografías publicadas en cierto conocido sitio dedicado al tango indican que en 1927 escribió tres obras en ese ritmo, en rigor de verdad fue la cifra anteriormente expresada. El primer tango: "Pasaron los abriles", música por Tuegols; grabado por Ignacio Corsini con las guitarras de José María Aguilar, Rosendo Pesoa y Enrique Maciel el 21 de febrero (Nacional 18491a/409).  A éste le siguieron "La gayola", con melodía también por Tuegols y "Gloria", música por el pianista Humberto Canaro; ambos registrados por Carlos con las guitarras de José Ricardo y Guillermo Barbieri el mismo día, 20 de agosto (Nacional 18219a/1215 y Nacional 18220a/1216, respectivamente).                                   "Perfume de mujer", melodía por su amigo Guichandut, que obtuvo el segundo premio en el cuarto concurso para música y letra organizado por Max Glücksmann que llevóse a cabo ese año en el Palace Theatre (Corrientes 757) animado por la orquesta de Francisco Canaro y sus cantores Agustín Irusta y Roberto Fugazot. El maestro fue el primero en grabarlo con el estribillo a cargo de Irusta el 7 de septiembre (Nacional 4354a/1288).                                        Carlos Gardel lo registró el 22 de octubre con el mismo acompañamiento (Nacional 18225a/1597) y Osvaldo Fresedo con su orquesta y el estribillo por Juan Carlos Thorry el 4 de noviembre (Nacional 5195b/1676).                            El quinto fue "Mano cruel", melodía por el contrabajista Carmelo Muttarelli, grabado de forma instrumental por la orquesta Fresedo el 12 de noviembre (Nacional 5209b/1738).                                                                                        Carlos Gardel lo registrará al año siguiente en dos versiones, ambas con el acompañamiento por José María Aguilar, José Ricardo y Guillermo Barbieri: el 6 de septiembre (grabación que no salió a la venta) y el 15 de diciembre, registrado en Odeon de París y publicado por Max Glücksmann (Nacional 18267a/Ki 2060-2).                                                                                              Ya transitando 1928, dio a conocer "Marioneta", tango con música por Juan José Guichandut, basado en un hecho real (y que fue objeto de nuestro estudio en la quinta parte de la saga "El debut de Gardel en París 1928/29", publicada el 16 de julio de 2025) y el fox-trot con melodía por Mauricio Mignot: "A orillas del Nilo", grabado por Ignacio Corsini el 11 de diciembre del año referido, con las guitarras de Armando Pagés, Rosendo Pesoa y Enrique Maciel (Nacional 18574b/3615).                                                                                                    En 1929 escribió la letra de otro fox-trot con música por Mignot: "Esfinge", registrado por Charlo en dos versiones con el marco de la Orquesta Canaro: como estribillista el 22 de mayo (Nacional 4545a/4113) y en carácter de solista el 6 de junio (Nacional 16228b/4185) y la de uno de sus tangos más perdurables: "Misa de once", también basado en la vida real y a pedido del protagonista de la historia a la cual se refiere la citada obra y que tuvo importantes versiones que al final de la presente nota serán detalladas.        También con música por su amigo Guichandut compuso el tango "Percantina" llevado al disco por Charlo como estribillista de Canaro el 4 de junio de 1929 (Nacional 4564a/4177) y en carácter de solista con las guitarras de Ángel Iglesias, Héctor Besada y Andrés Arrieta el 28 de octubre (Nacional 16236b/4775). En este mismo año, Canaro y Charlo como estribillista le grabaron el tango "Piuma al vento", melodía por Eduardo Ponzio (Nacional 4580b/4539) el 4 de septiembre.                                                                          Al año siguiente compuso en letra y música el tango "Mosquetero de arrabal", grabado por Ada Falcón con el acompañamiento de la Orquesta Canaro el 12 de diciembre (Nacional 11201b/6524) y el mismo día Ignacio Corsini, acompañado por el trío de guitarras antes mencionado le llevó al disco el tango "Pobre huerfanita", melodía por Oscar Arona (Nacional 18629b/6529).                  Ignacio, siempre con el mismo acompañamiento le grabó unos días antes, el 4 de noviembre, el tango "Abrojos", música por Alfonso Lacueva (Nacional 18624b/6278).                                                                                                    En el mismo año escribió la letra del tango "Buey manso", melodía por Carmelo Muttarelli y que fuera  grabado por Carlos Gardel con las guitarras de José María Aguilar, Guillermo Barbieri y Ángel Domingo Riverol el 1 de diciembre (Nacional 18844a/6449).                                                                                                  También en 1930; Minotto Di Cicco, al frente de su orquesta y con el estribillo a cargo de Antonio Buglione, le grabó el tango "Pobre diablo", música por Agustín Paredes (Columbia 5013a/370185).                                                                    Su prolífica obra  autoral continuó al año siguiente con el hermoso tango "La marcha nupcial", melodía por Venancio Juan Clauso; y que, al igual que "Misa de once", fue objeto de varias versiones: Francisco Canaro con el estribillo a cargo de Charlo el 17 de diciembre de 1931 (Nacional 4772a/6989); Mercedes Simone, acompañada por los músicos de la grabadora, el 7 de enero de 1932 (Víctor 37131a/BAVE 66599-1); Ignacio Corsini con Pagés, Pesoa y Maciel el 4 de marzo de 1932 (Nacional 18651a/7058 y 7058-1; ambas tomas fueron publicadas) y el 18 del mismo mes, Ada Falcón con el marco de la Orquesta Canaro (Nacional 11223b/7071). Y en este mismo año, Agustín Irusta acompañado en piano por Lucio Demare (Gramophone España GY5 110-2766/OJ828-2).                                                                                                    En 1931, además; compuso, conjuntamente con Dorita Davis, la música del tango "Llévame en tus alas"; letra por Venancio Juan Clauso y grabado por la Orquesta Francisco Lomuto con la voz de Fernando Díaz el 28 de diciembre (Víctor 37123a/BAVE 66577-2), quien también le llevó al disco sus tangos "El cornetín del tranvía", melodía por Oscar Arona y "El embrujo de tu violín", música por Mario Maurano; ambos en 1938 y con la voz de Jorge Omar (el 9 de junio, Victor 38475b/BAVE 012340-1 y el 28 de noviembre, Víctor 38615b/BAVE 012582-1; respectivamente).                                                                                Como quedó establecido, "Misa de once" ha sido un exitoso tango, razón por la cual ha tenido varias importantes interpretaciones. Además de la versión por Carlos Gardel, pueden contarse las siguientes:                                                    Orquesta Roberto Firpo, estribillo por Teófilo Ibáñez el 10 de septiembre de 1929 (Nacional 8887a/4573);                                                                              Francisco Canaro, con la voz de Charlo como estribillista el 18 de septiembre de 1929 (Nacional 4580a/4604);                                                                        Francisco Lomuto, también cantando Charlo en igual desempeño el 26 de noviembre del mismo año (Nacional 7833a/4945);                                  Salvador Pizarro y su Orquesta Típica Argentina, estribillista no especificado, grabado en París el 6 de febrero de 1930 (Columbia DF5/L 2028-1).                  Narra la historia real de un muchacho de 20 años que en la iglesia adonde concurría a Misa encontró al amor de su vida, una chica de 18 que iba acompañada por su abuela. Él la saludaba con todas sus ansias y ella apenas le respondía con gestualidad ("... y yo te saludaba con mi mejor sonrisa, que tú correspondías con ademán gentil"). El joven alimentaba su ilusión y le declaraba su amor allí mismo, que era la única ocasión en que la veía ("No sé si era pecado decirte mis ternuras allí frente a la imagen divina de Jesús").  Promesas incumplidas; ilusiones y proyectos deshechos, y él fue a buscar consuelo en aventuras amorosas ("... y eché a rodar por el mundo mi afán de glorias y besos...") que invariablemente fracasarían; porque el amor de la vida es único, irreemplazable y eterno.                                                                    El poeta describe con magistral pluma el dolor del joven pensando en que ella pudo haber encaminado su vida con otro hombre ("Hoy te dirá otro labio la cálida y pausada palabra emocionada que pide y jura amor...") y en la última frase ("... y sólo traigo al regreso, cansancio en el corazón.") expresa su desánimo por su amor no correspondido.                                                              Armando Tagini falleció a la temprana edad de 56 años, el 12 de julio de 1962.                    


Misa de once; tango (A. J. Tagini - J. J. Guichandut)

Carlos Gardel

Guitarras: José María Aguilar - Guillermo Barbieri

Grabado el 14 de septiembre de 1929

Nacional 18290a/4594                                                                            



viernes, 13 de febrero de 2026

LOS GRANDES POETAS DEL TANGO (XIII): EDUARDO ESCARIS MÉNDEZ

Poeta de inspirada pluma y de gran versatilidad que le permitió escribir tanto sobre temas criollos cuanto lunfardescos y algunos de ellos de excelente inspiración.                                                                                                          Eduardo Escaris Méndez nació en Buenos Aires el 24 de julio de 1888.              Se autoconsideraba discípulo de Andrés Cepeda (el célebre poeta carcelario) y así lo demostró en su vida y en parte de su obra.                                                Comenzó en las letras con el estilo "Aros criollos", música de Alfredo Cassella, en los albores de los años veinte.                                                                          Llevó una vida casi marginal, codeándose con malandrines de toda laya y pelaje y explotando timbas. Estas experiencias le permitieron en 1923 escribir la letra del tango "Barajando", el cual abunda en referencias al juego y a las fullerías que en él se realizan. Con música de Nicolás Vaccaro, este tango fue estrenado recién en 1928 por la orquesta de Roque Biafore en el cine "Metropol".  Con él compuso también los tangos "El tacuarazo" y "Taquerita chispeadora".              En contraposición a ello, en 1927 compuso conjuntamente con el bandoneonista Graciano de Leone el inspirado y exquisito tango "Así canto yo", grabado por Carlos Gardel en Odeon de Barcelona el 10 de enero de 1928 (Nacional 18235b/SO 4554) y ambos dieron también a luz los tangos "Cinta azul", llevado al disco por Rosita Quiroga el 16 de marzo del mismo año (Víctor 80812a/BAVE 44004-2) y por Francisco Canaro con el estribillo a cargo de Charlo el 9 de mayo (Nacional 4440b/2595);  y "La cornetita", del cual se supone integraba el repertorio de Carlos Gardel, al menos así reza la partitura. En este mismo año '28, escribió la letra de dos tangos; ambos grabados el mismo día, el 6 de marzo, por la Orquesta Osvaldo Fresedo con la voz de Ernesto Famá:  "Bajo el disfraz" (Nacional 5237a/2139) y "Funyi claro" (Nacional 5238a/2140), el primero con música por Nicolás Vaccaro y Eduardo Armani y el segundo, con melodía compuesta por Vaccaro solamente. A este último lo grabó también ese año Juan D'Arienzo con la voz de Carlos Dante (Electra 768b/300). Vaccaro acababa de incorporarse a la orquesta Fresedo reemplazando a José María Rizzuti.                                                                                                  Fue un año prolífico para Escaris Méndez; puesto que también escribió las estrofas del tango "Vieja daga", melodía por Guillermo Cavazza, registrado por Rosita Quiroga el 16 de noviembre (Víctor 80997b/BAVE 44375-1) y "Medianoche", con música compuesta por el violinista Alberto Tavarozzi y que grabara Carlos Gardel en Odeon de Paris el 15 de diciembre (Nacional 18260b/Ki 2058-2).                                                                                            En 1929 dio a conocer los tangos "En la vía", música de Nicolás Vaccaro y "Campaneando la vejez", conjuntamente con Rosita Quiroga; quien llevó al disco ambos temas: el 26 de marzo, Víctor 47052a/BAVE 44484-2 y el 4 de noviembre, Víctor 47253b/BAVE 44884-2; respectivamente. Este último fue también grabado por la orquesta de Luis Petrucelli con el estribillo a cargo de Juan Lauga el 4 de septiembre del año siguiente (Victor 47471b/60399-2).        El 11 de diciembre, Carlos Gardel le grabó el citado tango "Barajando" (Nacional 18298a/5031-1).                                                                                                En 1930 dio a conocer el vals "La pena del payador" (su obra poéticamente mejor lograda); el vals "Como aman los gauchos", música por Luis Servidio, registrado por Ignacio Corsini con Armando Pagés, Rosendo Pesoa y Enrique Maciel en guitarras el 17 de enero (Nacional 18602a/ 5110 y 5110-1; ambas tomas fueron publicadas); el tango "En su ley", música por Agustín Bardi, grabado por Mercedes Simone el 1 de agosto (Víctor 47462b/BAVE 60382-2) y el tango "Alta clase", con melodía compuesta por Rafael Giovinazzi y llevado al disco por Ignacio Corsini el 12 de septiembre (Nacional 18621a/6019).                Entre 1932 y 1933 escribió cinco letras, todas musicalizadas por Eduardo Bonessi y grabadas por Corsini con Pagés, Pesoa y Maciel: "La Boca está de fiesta", tango, el 8 de julio de 1932 (Nacional 18656b/7181); "Allí nací", estilo criollo, el 20 de julio de 1932 (Nacional 18657b/7195); y las tres restantes registradas el mismo día, el 28 de septiembre de 1933: "La rodada", canción campera (Nacional 18867b/7543); "Mi azucena"; vals (Nacional 18668a/7545-1) y "Soltando mis penas", triste campero (Nacional 18868b/7546). En esta última obra colaboró en la letra Guillermo Llobet.                                                    Algunas de esas obras las firmó bajo el seudónimo "Mario Méndez".                      Las consecuencias de su estilo de vida se hicieron sentir con los años en su salud mental, por lo que debió ser internado en el Hospicio de las Mercedes, adonde falleció el 13 de abril de 1957.                                                        Queda establecido que muchas de sus obras fueron exitosas, pero  la mejor lograda fue, sin duda alguna, su emotivo y sentido vals criollo "La pena del payador", música de los hermanos José y Luis Servidio; inmortalizado por Carlos Gardel y que gozó de perdurable éxito a través de los años con nuevas interpretaciones, resultando las más importantes la de Héctor Mauré en su primera sesión de grabaciones para el sello CBS-Columbia en noviembre de 1954 con las guitarras de Sergio Gasparini, Carlos Velázquez, Juan Pedro Soulé y Juan Carlos Olivera (CBS-Columbia 15074b/Cao 344) y la de Julio Sosa acompañado por Héctor Arbelo, Juan Carlos Gorrías y Enrique Maciel (h), registrado el 24 de julio de 1962 (CBS-Columbia 8358b/3058).


La pena del payador; vals (E. Escaris Méndez - J. Servidio - L. Servidio)

Carlos Gardel

Guitarras: José María Aguilar - Guillermo Barbieri - Ángel Domingo Riverol

Grabado el 26 de junio de 1930

Nacional 18818a/5792-2 (correspondiente a la tercera toma)