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jueves, 20 de marzo de 2025

GUITARRA MÍA: LA ÚLTIMA GRABACIÓN DE CARLOS GARDEL

Hace hoy 90 años, el 20 de marzo de 1935, Carlos Gardel ingresaba al estudio Nº 3 de la Casa Víctor, ubicado en 155 East 24th Street, New York, para grabar sus últimas canciones (retornaría seis días después para registrar un disco de publicidad de saludo para el público de Latinoamérica con el fin de anunciar la gira que Víctor y Paramount conjuntamente le habían organizado con el objetivo de promover sus últimas películas y discos y que concluyó inesperadamente el 24 de junio con la tragedia de Medellín <el acuerdo comercial entre ambas empresas y que tenía a Gardel como protagonista, será objeto de otro artículo>).                                                                                    Nuestro artista había viajado hacia esa ciudad con un contrato para cantar por la cadena radial NBC y, de esa manera, ser presentado al público estadounidense. El debut en dicha emisora tuvo lugar a las 20.30 hs. del 30 de diciembre de 1933, acompañado por la orquesta estable de dicha cadena y que dirigía el violinista Hugo Mariani.                                                                          El maestro Terig Tucci, ejecutante del mismo instrumento y que en el futuro será el encargado de toda la producción musical de Carlos en Estados Unidos, era el orquestador de ese conjunto y en su libro "Gardel en New York", editorial Web Press, 1969, a continuación de relatar el último ensayo antes de la primera presentación del cantante ante los micrófonos de la NBC, narró lo siguiente:

"Esa misma noche, la voz triunfante de Carlos Gardel, el zorzal criollo que venía a conquistar nuevos laureles por cielos norteños, se escuchaba en incontables millones de hogares norteamericanos."

La empresa Paramount, que tenía contratado a nuestro artista desde 1932 y ya le había hecho filmar tres películas ese año en sus estudios en Joinville, Francia; renovó el vínculo comercial con Carlos para dos largometrajes más a rodarse en sus sets en Astoria. La descripción de estos platós la realizó Tucci:

"Los estudios de la Paramount ocupaban dos manzanas en Astoria, una localidad que forma parte de la ciudad de New York, separada de Manhattan por el East River."

La primera película que se filmó fue "Cuesta abajo". Su estreno en el teatro "Campoamor", el 10 de agosto de 1934, fue tan extremadamente exitoso que Tucci le dedicó un capitulo entero de su libro. Y había llegado el momento de trasladar al disco las canciones de los filmes; todas nuevas, compuestas especialmente para ellos. Gardel tenía contrato vigente con Max Glücksmann y por extensión, con Odeon Internacional; pero al no poseer éstos estudios en New York, Carlos se vinculó con la Casa Víctor, que le había ofrecido grabar para ellos; y desoyendo los sanos consejos de José Razzano, que le había recomendado no hacerlo porque, de llevarlo a cabo, incumpliría su contrato con Glücksmann y esto le traería problemas legales (de hecho los tuvo); registró sus discos en esa empresa grabadora. Al año siguiente; prorrogado su contrato con Paramount, filmó otras cuatro películas, dos largometrajes y otros tantos cortos y los días 19 y 20 de marzo de 1935, llevó a la cera las canciones en ellas estrenadas. En este último día (y del cual se cumplen hoy 90 años), Carlos Gardel registró (clasificadas por número de matriz, lo cual no implica necesariamente orden de grabación) las siguientes obras pertenecientes a esos filmes (excepto el tango "Volvió una noche" que no fue incluido en ninguna película):                                                                                                      "Apure, delantero buey" (canción criolla); "Amargura" (tango); "Volvió una noche" (tango); "Sol tropical" (rumba); "Los ojos de mi moza" (jota), "Cheating muchachita" (que es el tango "Amargura" con el estribillo cantado en inglés); todas con el marco musical de la orquesta dirigida por Tucci y números de matriz BVE y hasta el 89233 inclusive.                                                                  Y la última grabación de ese día (la postrera de su vida) correspondió al estilo criollo "Guitarra mía", registrado con el acompañamiento de sus guitarristas Guillermo Barbieri, Ángel Domingo Riverol y José María Aguilar (que habían arribado a New York con el fin de viajar con Gardel a la gira trágica y que nuestro artista logró que pudieran grabar con él). Por alguna razón especial, el número de matriz asignado por la Casa Víctor fue BS 89235; es decir, cambiaron la sigla y saltearon un número (en los registros de la grabadora el 89234 no existe).                                                                                            Tucci tomó a mal que Carlos dejara de lado a su orquesta y así lo dejó escrito en su libro:

"Cuando llegué al departamento estaban los guitarristas esperándome.             [...]                                                                                                                   Gardel parecía hipnotizado oyendo los sonoros acordes de las guitarras acompañando sus canciones. Y mirándome con una sonrisita de triunfo anotó:  -¿No te lo dije, viejo? Esperá que lleguen las guitarras.                                      A mi vez, yo también estaba encantado del éxito de nuestros ensayos, pero no dejó de zaherirme la observación de Gardel.                                                   [...]                                                                                                                    Notó Gardel la deprimente impresión que me había causado su observación y vino a mi rescate noblemente. Riéndose, aclaró:                                                -Lo que quise decir es que otra cosa es con guitarra. [...]

Su última grabación fue la obra por él compuesta y dedicada a su querido instrumento, con el marco musical de ellos.                                                        Su última gira fue con Barbieri, Aguilar y Riverol que acompañaron a nuestro artista hasta el infausto final el 24 de junio.                                                       Y fue así como, por decisión del destino, Carlos Gardel finalizó su historia discográfica y su vida junto a las guitarras que tanto amaba.


Guitarra mía; estilo (A. Le Pera - C. Gardel)

Carlos Gardel

Guitarras: Guillermo Barbieri - Ángel Domingo Riverol - José María Aguilar

Grabado el 20 de marzo de 1935

Víctor 32457b/BS 89235-2 (correspondiente a la segunda toma)






viernes, 14 de marzo de 2025

EL DEBUT DE GARDEL EN PARÍS. 1928/29 - PRIMERA PARTE

Luego de 12 años de carrera artística, desde su inicio en 1911 haciendo dúo con José Razzano, Carlos Gardel viajó por vez primera a Europa; desde donde, siendo un niño, había arribado a Buenos Aires de la mano de su madre, en 1893.                                                                                                                     A las 10 de la mañana del 15 de noviembre de 1923; Gardel y Razzano, con sus guitarristas José Ricardo y Guillermo Barbieri, zarparon en el transatlántico "Antonio Delfino", rumbo a España.                                                           Debutaron el 10 de diciembre en el teatro "Apolo" de Madrid, ocasión en la cual la compañía puso en escena la obra de Florencio Sánchez “Barranca abajo”.                                                                                                                  El clamoroso éxito del dúo se vio reflejado en las crónicas periodísticas.          El diario “La correspondencia de España” de Madrid publicó, el 11 de diciembre, bajo el rótulo “El estreno de anoche en Apolo” el siguiente elogioso comentario:                 

“…En el segundo acto, en una escena de cabaret, reafirmaron su triunfo los Gardel-Razzano, que, volvemos a repetir, son dos admirables intérpretes de las bellísimas canciones de América.”   

Ya retirado Razzano del canto, Carlos Gardel actuó en nuestra madre patria nuevamente en 1925 (ocasión en la que grabó discos por primera vez para Odeón de Barcelona) y en 1927. Por entonces, era ya nuestro artista un cantante internacional consumado. Pero aún le faltaba triunfar en la meca del espectáculo: París. En la capital francesa, había ya un cierto interés por él. Y sacando provecho de esta circunstancia, tres de sus grandes amigos: el poeta Luis Gaspar Pierotti (quien era, además, su agente en Europa); el músico, bandoneonista y director de orquesta Manuel Pizarro (que conocía muy bien el mercado local, pues llevaba ocho años en dicha ciudad y era dueño del cabaret "El Garrón", adonde actuaba con su conjunto) y el guitarrista Horacio Pettorossi (quien integraba la orquesta "Bianco-Bachicha"), lo hicieron posible.                  El 19 de noviembre de 1927, estando Carlos actuando en Barcelona, Horacio le remitió la siguiente carta:

... "Aquí está la firma Santo y Mayard que son los empresarios de los cabarets "Florida" y "Palermo", que es en los cabarets donde yo trabajo desde que llegué a Francia. Pues bien: esta gente y todos los habitués se quedaban chalados cuando Raggi cantaba y yo les decía más o menos lo siguiente: "Ah, ustedes no han oído a Gardel. Por eso hablan así." Y así les estuve rompiendo el forro durante dos años. Ellos se han enterado de que vos estás en Europa y al saber que soy amigo tuyo, me han dicho que te escriba diciéndote si querés aceptar contrato por un mes en las condiciones siguientes: vos tendrías que cantar cuatro tangos en el "Florida" y cuatro en el "Palermo" todas las noches. Te diré que, aunque son cabarets, serían los mejores locales pues en el "Palermo" todos los clientes son argentinos y en el "Florida" lo mismo." ...

Las gestiones resultaron exitosas y Gardel debutó en el cabaret "Florida" el 2 de octubre de 1928. Su contrato se extendió durante cuatro meses, siendo el último recital el 5 de febrero de 1929.                                                          Durante su permanencia allí, Carlos fue convocado por Odeón para registrar sus primeras grabaciones de industria francesa. Aquí cabe agregar una aclaración: Gardel tenía contrato vigente con Max Glücksmann, dueño de los discos "Nacional" y por ser éste, licenciatario de Odeon Internacional; dicho acuerdo comercial obligaba a Carlos a grabar para esta empresa (tal como lo había llevado a cabo en Barcelona).                                                                              Es menester dejar en claro que las informaciones procedentes desde las ciudades adonde Gardel grabó en 1925, 1927 y la que ahora nos ocupa; acerca de las fechas en las cuales fueron registrados los discos, resultan carentes absolutamente de veracidad y de rigor histórico.                                            Para esta primera serie de Carlos en Odeón de París (habrá otra en 1931) se ha citado siempre como día de inicio el 11 de octubre de 1928. Esta fecha es incorrecta.                                                                                                        La única fuente confiable es la de los propios protagonistas; razón por la cual resulta imprescindible citar la carta que Guillermo Barbieri le remitiera a José Razzano datada el 10 de octubre y que reza lo siguiente:

"[... y en cuanto a los discos, recién hoy se ha podido grabar, siendo culpa de la fábrica el no haberlo hecho antes. Los discos grabados son los seis primeros premios, incluso <Ramona> y <El carretero> de Navas, a más cuatro de guitarra...]".

El detalle de estos registros se explicitará en la segunda parte de esta saga. El inicial solo por Gardel correspondió a la composición que obtuvo el primer premio en el concurso para tangos nuevos organizado por Max Glücksmann en ese año.


Piedad, tango (L. De Biase - C. Percuoco)

Carlos Gardel

Guitarras: José María Aguilar - José Ricardo - Guillermo Barbieri 

Grabado el 10 de octubre de 1928

Nacional 18250a/Ki 1849-2 (correspondiente a la segunda toma)



                                                                                                                                                                                                                                                                               

                                                                                                                                        



viernes, 14 de febrero de 2025

BENITO BIANQUET "EL CACHAFAZ"

Se llamaba en realidad Ovidio José Bianquet y había nacido en un conventillo en la esquina de Boedo e Independencia, ciudad de Buenos Aires, el 14 de febrero de 1885.                                                                                        Situado en la consideración general como el mejor bailarín de la historia del tango; lo cierto es que hubo muchos y muy buenos, antes y después de él: "el Vasquito" Casimiro Aín; "el Mocho" David Undarz; "el Rengo" Cotongo, "el Francés" Francisco Ducasse; Elías Alippi; Juan Carlos Herrera; Tito Lusiardo.      Las "casas de baile" alumbraron aquellos primeros tiempos en que el tango aún era marginal.                                                                                                      Las más conocidas fueron "Lo de Mamita", regenteado por Concepción Amaya y ubicada en Lavalle 2177; "La vieja Tangara", Junín 418; entre varias más; pero las que trascendieron gallardamente las fronteras del tiempo para pasar a formar parte de la historia grande del tango fueron: "Lo de Laura" (Laura Montserrat), Paraguay 2512; "María la vasca" (María Rangolla), Carlos Calvo 2721 y "Lo de Hansen", que se encontraba en el flamante parque "Tres de Febrero", sobre la por entonces Avenida de Las Palmeras, en la intersección de las actuales avenidas Figueroa Alcorta y Sarmiento.                                            Allí se escribieron las páginas más brillantes de la historia inicial del tango y sus recuerdos, inmortalizados por los más inspirados poetas y músicos; alcanzando su máxima expresión en el tango "Tiempos viejos" (1926), obra magna de dos de las más rutilantes estrellas de nuestra música: Manuel Romero y Francisco Canaro.                                                                                                        Sobre Bianquet, escribió el periodista, poeta y hombre de teatro Osvaldo Sosa Cordero:

"Entre los bailarines de <tango con corte>, brillaba con luces propias la pareja integrada por Benito Bianquet <El Cachafaz> y la compañera de turno, que fueron varias a lo largo de su camino.                                                          De él, cuyo verdadero nombre de pila era José Ovidio Bianquet, se dijo siempre que fue el más completo en su género. Aún cultivando aquel estilo tan típicamente <compadre>, el <Cacha> ostentaba innata elegancia, varonil apostura. Porteño, de ascendencia francesa, según unos; catalana, según otros, ojos   claros, buena talla, escrupuloso y sobrio en el vestir, dibujaba su tango con un señorío y un aplomo inimitables."                                                                                                          

Ya siendo definitivamente "Benito" y apodado "el Cachafaz"; en 1911 viajó a Estados Unidos y a su regreso, en 1913, instaló una academia de baile, adonde enseñó a distinguidas damas de la alta sociedad, convocadas por el barón Antonio De Marchi. Fueron sus compañeras en la danza y también alguna en la vida: Emma Bóveda; Elsa O'Connor; Isabel San Miguel y la última, Carmencita Calderón (Carmen Micaela Risso) desde 1933 y hasta su inesperada muerte.        En "lo de Hansen" protagonizó un recordado duelo con el bailarín estrella del lugar, el "Pardo" Santillán; que finalizó cuando "el Paisanito", ladero de "el Cachafaz", clavó de punta en el piso su filoso cuchillo y el "Pardo" optó por retirarse. "El Cacha" lo había derrotado.                                                          Del 22 al 24 de septiembre de 1913, llevóse a cabo en el "Palace Theatre", Corrientes 757; un concurso de tangos patrocinado por una "Comisión de Damas", encabezada por María Esther Llavallol de Roca, nuera del expresidente Julio Argentino Roca y María Marcela Roca, hija del exprimer mandatario y esposa del barón De Marchi. Las obras presentadas fueron bailadas por las siguientes parejas: César Ratti y Olinda Bozán; Francisco Ducasse y Mimí Pinsonette; Argentino Podestá y Ángela Martínez; Ovidio Bianquet y Haydée Arana; Juan Carlos Herrera y Petra Gómez y Oscar Serrano y Carmen Fernández de Lara.                                                                                                             En 1920, Bianquet viajó a París para desempeñarse en el cabaret "El Garrón", propiedad del compositor y director de orquesta argentino Manuel Pizarro. Al poco tiempo regresó y continuó enseñando en su academia. Las ya citadas lecciones de baile impartidas a las damas de la clase alta, le permitieron ascender desde su humilde origen, hasta lograr una buena posición económica.   Su fama extendióse a través de los años y en 1933 fue convocado para la película "Tango", en la que bailó junto a su por entonces flamante compañera Carmencita Calderón. La había conocido el año anterior en el club "Sin rumbo", José Pascual Tamborini 6157, barrio de Villa Urquiza y a la semana, debutaron en el cine-teatro "San Fernando", adonde actuaba la orquesta de Pedro Maffia.  Ambos trabajaron también en la revista musical de Francisco Canaro "La historia del tango" (1941). Pero maestro y bailarín se conocieron muchos años antes, en 1915; en la academia de baile del teatro "Olimpo", Pueyrredón 1461. Al respecto, Canaro recordó en sus memorias ("Mis bodas de oro con el tango y mis memorias. 1906-1956"), la siguiente anécdota:

"Concurría con suma frecuencia a los bailes del <Olimpo> un personaje que ya gozaba de cierta popularidad: Benito Bianquet ("el Cachafaz") a quien no se le cobraba la entrada, porque era una verdadera atracción; cuando él bailaba la concurrencia entusiasmada le formaba rueda y él se floreaba a gusto haciendo derroche en las figuras del típico tango de arrabal.                                          [...]                                                                                                                    Los sábados y domingos pasábamos a tocar en un salón de baile de la calle Nueva Granada (hoy Boulogne Sur Mer), entre Viamonte y Tucumán; en bailes que organizaba "el Pardo" Santillán.                                                                  [...]                                                                                                              Precisamente, recuerdo que una noche hallándose en una mesa "el Cachafaz" con "el Paisanito" y otros amigos; apareció otro famoso bailarín de tango, "el Rengo" Cotongo, guapo el hombre y según decían, de averías y de mal vivir; lo acompañaban otros sujetos de pinta no muy recomendable, quienes se ubicaron en una mesa próxima a la de "el Cachafaz". "El Rengo" Cotongo traía también su compañera de baile. Empezaron a beber en ambas mesas y entre baile y baile lanzaban indirectas alusivas a "el Cachafaz" y se originó un desafío: se concretó la apuesta y el primero en salir a bailar fue "el Rengo" Cotongo.                                                                                                              [...]                                                                                                                     Y le tocó a "el Cachafaz", quien pidió que tocasen "El choclo". Salió con su garbo varonil y con su postura elegante haciendo con los pies tan maravillosas "fiorituras" que sólo faltaba que pusiera su nombre; pero dibujó sus iniciales entre atronadores aplausos y "¡vivas!" a "el Cachafaz". Al verse "el Rengo" y sus compinches desairados en su desafío, ahí nomás empezaron a menudear los tiros y se armó la de San Quintín. En medio del barullo nosotros no sentíamos más que "¡pim, paf, pum!" y las balas pegaban en la chapa de hierro que cubría la baranda del palco donde nosotros tocábamos, viéndonos obligados a echar cuerpo a tierra hasta que amainó el escándalo con la presencia de la policía  que arreó con todo el mundo a la comisaría."         

En 1929; Miguel Bucino, bandoneonista y también bailarín, compuso el tango "Bailarín compadrito"; que, si bien algunos pretendieron que fue concebido a guisa de autobiografía, en realidad concuerda en varios pasajes de la letra con la personalidad y la trayectoria de Benito Bianquet.                                            Fue grabado por el maestro Canaro con la voz de su cantante-estrella Charlo el 28 de agosto (Nacional 4578b/4525) y por Carlos Gardel el 11 de octubre.           "El Cachafaz" falleció repentinamente de un síncope cardíaco en su camarín del teatro "El Rancho Grande", en Mar del Plata, mientras aguardaba para salir a escena; el 7 de febrero de 1942.                   


Bailarín compadrito; tango (M. Bucino)

Carlos Gardel

Guitarras: José María Aguilar - Guillermo Barbieri

Grabado el 11 de octubre de 1929

Nacional 18295b/4694 (correspondiente a la primera toma)







sábado, 18 de enero de 2025

"YIRA... YIRA": EL PENSAMIENTO VIVO Y DESESPERANZADO DE ENRIQUE SANTOS DISCÉPOLO

Enrique Santos Discépolo fue el más inspirado poeta del tango y que, en vez de escribir sobre vaivenes amorosos, cantos a la patria, escenas criollas o tantos otros motivos, trasladó a sus obras su particular filosofía y forma de ver la vida.  Influyó decisivamente para ello, su desgraciada infancia. A la temprana edad de ocho años, ya había perdido a sus dos padres y quedado a cargo de su hermano mayor, el prestigioso dramaturgo Armando Discépolo.                  Portaba una tristeza estructural que, con los años, se fue exacerbando y tal sentimiento lo traslució en su obra literaria.                                                      En 1926 escribió su primera letra: el tango "Qué vachaché", estrenado sin repercusión alguna en Montevideo por Mecha Delgado con la Compañía Rioplatense de Sainetes dirigida por Ulises Favaro. Inmediatamente, lo dio a conocer en Buenos Aires Tita Merello, el 22 de marzo, durante las representaciones de la obra "Así da gusto vivir" en el teatro "Apolo"; con idéntico escaso suceso.                                                                                        No obstante ello; Carlos Gardel, haciendo gala de ese fino olfato que poseía para descubrir obras exitosas, lo grabó (bien que bastante tiempo después) en su segunda serie en Odeón de Barcelona, el 9 de enero de 1928 (Nacional 18233a/SO 4553). En él, Discépolo expone la crisis moral de una sociedad que da más valor a los bienes materiales que a los principios éticos atribuyendo a una mujer su desprecio hacia el hombre con estas palabras:                                                                                                                                                          "Lo que hace falta es empacar mucha moneda;                                                     vender el alma, rifar el corazón;                                                                         tirar la poca decencia que te queda...                                                                 plata, plata, plata... plata otra vez...                                                               Así es posible que morfés todos los días,                                                             tengas amigos, casa, nombre... y lo que quieras vos.                                         El verdadero amor se ahogó en la sopa...                                                           la panza es reina y el dinero dios."                                                                                                                                                                                      Carlos registró una segunda versión en los estudios de Max Glücksmann en Buenos Aires el 20 de junio y que fue publicada bajo el mismo número de catálogo (Nacional 18233a/2796). A raíz del suceso obtenido por la venta de los discos, subsiguieron las grabaciones: Francisco Canaro con la voz de su cantante-estrella Charlo; Francisco Lomuto, instrumental; Julio Pollero, instrumental; Juan D'Arienzo, cantando Carlos Dante.                                  Como contraposición, sus obras siguientes constaron de quejas o burlas hacia mujeres en relación con sus hombres: aquella en la cual la acusa de ladrona ("Chorra", 1928); en la que no se explica cómo alguna vez pudo enamorarse de una mujer que terminó siendo un "cachivache" ("Esta noche me emborracho", 1928); aquel hombre que quiere ocultar su pena por haber fracasado en la tarea de redimir a su mujer ("Soy un arlequín", 1929) o en la que se alegra de que ella lo haya abandonado ("Victoria", 1929).                                                    Y finalmente, la desesperanza de Discépolo alcanzó su cenit. Fue así cómo su estro imaginó uno de los tangos más importantes de toda la historia de nuestra música y al fin y al cabo, uno de los más exitosos: "Yira... yira". Fue estrenado por Sofía Bozán en ese año '29 durante las representaciones de la obra "Qué hacemos con el estadio" en el teatro Sarmiento. Ni bien dado a conocer; ya todos lo cantaban por la calle, según refirió Tania en un conocido reportaje. Y así lo inmortalizaron en discos en las tres más grandes empresas grabadoras de entonces: Nacional, Víctor y Brünswick.                                                              Carlos Gardel, Francisco Canaro con Ada Falcón y Luis Díaz, Ignacio Corsini, Sofía Bozán con el trío Delfino (Enrique Delfino en piano, Manuel Parada en guitarra y Antonio Rodio en violín), Tania con Alberto Castellanos, Pedro Maffia con Roberto Díaz, la Orquesta Típica Víctor con el dúo Gómez-Vila (Alberto Gómez-Augusto Vila), Juan Bautista "Bachicha" Deambroggio con Emilia García; le Orchestre Argentine Horacio Pettorossi, Julio De Caro con Luis Díaz y tantísimos otros que sería interminable enumerar.                                              La magistral creación discepoliana habrá de ser inspiración para otros númenes: el meollo de "Yira...yira" (la falta de solidaridad y el egoísmo humanos) será retomado por Juan Carlos Thorry en su tango "Indiferencia" (1937):

"Pero cuando vencido y cansado                                                                         tu pecho agobiado requiera bondad,                                                                   volverá la cabeza la gente                                                                                   dando indiferente...                                                                                             Soledad."

"Yira... yira" fue una de las 15 obras elegidas para formar parte de los cortometrajes que Carlos Gardel filmó en los meses de octubre y noviembre de 1930. Y antes de interpretarlo, cantor y poeta sostienen un diálogo, sencillo pero admirablemente ilustrativo en el que Discépolo explica la esencia de su tango:

"Discépolo -<Carlos>                                                                                     Gardel -<Enrique, ¿Cómo te va?>                                                                       Discépolo -<Bien. ¿Y a tí?>                                                                                 Gardel -<Decime, Enrique. ¿Qué has querido hacer con el tango "Yira...yira"?>   Discépolo -<¿Con "Yira... yira"?>                                                                         Gardel -<Eso es>                                                                                                   Discépolo -<Una canción de soledad y desesperanza>                                           Gardel -<Hombre, así lo he comprendido yo>                                                       Discépolo -<Por eso es que lo cantas de una manera admirable>                   Gardel -<Pero el personaje es un hombre bueno, ¿Verdad?>                                 Discépolo -<Sí. Es un hombre que ha vivido la bella esperanza de la                                       fraternidad  durante cuarenta años.Y de pronto, un día,                                     a los cuarenta años, se desayuna con que los hombres son unas                           fieras.                                                                                           Gardel -<Pero dice cosas amargas>                                                                       Discépolo -<Carlos: no pretenderás que diga cosas divertidas, un hombre que                        ha esperado cuarenta años para desayunarse>."



Yira... yira; tango (E. S. Discépolo)

Carlos Gardel

Guitarras: José María Aguilar - Guillermo Barbieri - Ángel Domingo Riverol

Grabado el 16 de octubre de 1930

Nacional 18830a/6189